Tenis

Sin novia famosa ni título, el búlgaro Dimitrov buscará ganar Acapulco

Acapulco (México), 23 feb (EFE).- Ignorado por los medios porque ya no es novio de la famosa María Sharapova y sin la presión que cargan los campeones defensores, el búlgaro Grigor Dimitrov confía en ganar por segunda vez el torneo de tenis de Acapulco.

"Siempre la meta es llegar a la final y ganarla, estoy en forma y espero tener un buen torneo", dijo hoy a Efe Dimitrov, vigésimo sexto del ránking de la ATP, quien debutará este martes en el balneario mexicano ante el estadounidense Denis Kudla.

Hace un año, el jugador originario de Haskovo llegó a México señalado por todos por haber ganado Acapulco cuando el torneo estrenó en el 2014 su cancha de cemento y envidiado por llevar de su mano a la hermosa Sharapova, quien fue marcada como primera favorita del torneo de mujeres.

Entonces a los dos les fue mal y ahora Dimitrov ha regresado confiado en volver a mostrar el buen tenis que lo llevó al octavo lugar de la lista mundial en agosto del 2014 y lo regresó al top 10 en febrero del año pasado, aunque al abandonar Acapulco también se le fueron los puntos y ahora es apenas el 26 del mundo.

"Las cosas de fuera de la cancha no influyen en mi tenis, este año estoy tan concentrado como siempre, tengo cosas por mejorar, pero me siento bien físicamente y mi meta es ganar aquí, aunque el torneo es duro", reflexiona.

Vestido con una camiseta blanca y un short negro, Dimitrov se muestra amable y asegura estar relajado y listo para asumir un torneo al que le tiene cariño por ser uno de los cuatro que ha ganado en su carrera.

"Cada semana es una oportunidad para sumar puntos y mejorar el ránking. Mi meta es regresar a la lista de los 10 mejores y luego llegar el número uno; queda mucho por trabajar en ese camino, pero soy joven estoy enfocado", insiste.

Por años lo han llamado "Baby Federer", en referencia al suizo ganador 17 Grand Slams, y desde que venció en 2008 la versión juvenil de Wimbledom y el US Open, es el centro de los reflectores en el mundillo del tenis, en el que esperan su gran salto de un momento a otro.

"Eso de Federer lo decían hace mucho tiempo, pero yo debo establecerme con mi propio rendimiento", asegura el jugador residente en Mónaco, que tomó una raqueta en sus manos por primera vez a los tres años y se convirtió en profesional en el 2008.

Si bien es duro el camino hacia el número uno de la lista, en poder absoluto del serbio Novak Djokovic, el búlgaro Dimitrov se propone regresar sobre sus pasos. Ayer subió dos lugares en la lista mundial y confía en recuperar muchos más para entrar en un terreno conocido, el de los 10 mejores.

"Disfruto mucho el tenis y de los entrenamientos me gusta todo", asegura y aclara que si bien el camino por recorrer estará lleno de piedras, lo pasará con la alegría de cuando era niño y soñaba ser como el estadounidense Pete Sampras. Como entonces lo que más le gusta es jugar.

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