Telecomunicaciones y tecnologia

La carrera de obstáculos a la que se enfrenta el creador de aplicaciones

Foto: Archivo

¿Tiene una idea de aplicación en la que cree ciegamente? Está dispuesto a lanzarse. Sabe que no será tarea fácil. Atrás ha quedado la bendita época de los años 2008-2009 - con el lanzamiento de la App Store, la tienda en línea de Apple -, en la que era relativamente fácil ganar mucho dinero inventando un miniprograma.

Hoy en día, es imprescindible tener un diseño original, innovador, que responda a una necesidad concreta del mercado. "Es inútil lanzar una aplicación mediocre. No funcionará", advierte Jean-François Grang, presidente de 2 App à Z, una empresa de asesoramiento especializada en aplicaciones móviles.

En efecto, millones de usuarios en el mundo abren cada día una aplicación en su teléfono inteligente. Pero, con 2 millones de aplicaciones en la App Store, según Statista, y 2,2 millones en la Play Store, la tienda de aplicaciones Android, hacerse un hueco no resulta nada fácil. La aventura para pasar de la idea al programa impecable que será descargado se parece más a una carrera de obstáculos que a un paseo por el parque.

- Encontrar a un desarrollador informático a pesar de la escasez de talentos

Tener una buena idea está bien. Pero orquestarla es otra cuestión. Si no es usted un friki, es imprescindible contratar los servicios de un desarrollador para pasar del proyecto al prototipo. Y esto no es tan sencillo puesto que los grandes grupos de start-up, se interesan por estas estrellas de la informática. Obligados a afrontar esta competencia, los creadores de aplicaciones suelen estar en desventaja: "No siempre tienen los medios para pagarlos", explica Alexandre Zana, cofundador de Coding Days, que ve desfilar dentro de su formación a decenas de aspirantes a programadores.

Cortejados por todas partes, estas raras avis se permiten el lujo de elegir a su empleador. "La relación se invierte", señala Fanchon Mayaudon. Desde hace tres meses, este antiguo profesor busca - en vano por el momento - al "director de tecnología" que le aporte la viabilidad técnica para construir su aplicación. "El objetivo de mi programa es la simplificación administrativa. Para un desarrollador, no resulta atractivo", admite. Debe salvar otro obstáculo: no habla su lenguaje. "Esto les molesta un poco", reconoce.

En estas condiciones sin duda es difícil entenderse, comprenderse... Esto complica el reclutamiento y la colaboración. X y HEC de treinta y siete años, Sébastien Caron, el fundador de Mapstr, un programa que cartografía sus direcciones favoritas, ha tenido la (mala) experiencia. Al cabo de un mes, dejó atrás su reclutamiento, optando por aprovechar su lado friki para aprender a desarrollar por sí mismo, con la ayuda de la documentación de Apple.

Debido a la escasez, no es raro que un desarrollador se despida en el transcurso del proyecto. De este modo, un año después de haber creado Coachguitar, que permite aprender a tocar la guitarra a través de un juego de colores, Boris Douarre casi pierde a su desarrollador, que era al mismo tiempo uno de su socios, contratado por el mismísimo Apple. Para convencerle de que se quedara, le vendió la "aventura empresarial" de Coachguitar. "Aumenté también su participación en el capital de la sociedad", confiesa.

Algunos solucionan el problema subcontratando. Es el caso de Qwidam, una aplicación de ayuda ciudadana. Financiero reconvertido, Henri Lefebvre, su cofundador, confió su proyecto a una empresa de desarrolladores. "Previamente establecimos un pliego de condiciones con descripciones técnicas y visuales del producto que imaginábamos. Esta fase no puede fallar, porque condiciona la siguiente", señala.

El primer momento de la verdad llega cuando el prototipo está listo: "Es preciso entonces probarlo inmediatamente entre una comunidad que responda al objetivo previsto", revela Baptiste Benezet, director de Applidium. Los familiares y el boca a boca también son importantes.

- Estar en la App Store y/o en la Play Store de Google, una etapa existencial

"Si no dispone de la autorización para publicar en Apple ni en Google, ha creado su aplicación para nada", espeta fríamente Jean-François Grang. Es necesario enseñar la patita a los dos gigantes.

Primera observación: no es posible subirse al tren de App Store de la noche a la mañana. Por ejemplo, Qwidam esperó más de un mes. Apple envía una primera respuesta al cabo de uno o dos días, Pero, vigilante, exigente, la firma de la manzana que ha publicado una guía de buenas prácticas puede exigir modificaciones que supondrían idas y venidas.

En el caso de Qwidam, solicitó un aligeramiento de las condiciones de inscripción. Antes de publicar Welovefootball, en la que se cuelgan vídeos de fútbol, se aseguró de que la aplicación pudiera retirar en cualquier momento imágenes inapropiadas (pornografía, contenidos violentos, etc.). Por último, Coachguitar tuvo que probar que su actividad cumplía todas las estrictas reglas del derecho de autor. Lo que obligó a sus fundadores a recurrir a un gabinete de abogados especializado.

Segunda observación: la publicación de una aplicación en la Play Store puede realizarse "en unas pocas horas", según Jean-François Grang. Pero si, posteriormente, Google detecta un error de software o un fraude, puede suprimirla de su tienda en un santiamén.

- ¿Cómo hacerse visible?

Acceder a la App Store o a la Play Store no basta. La verdadera dificultad es hacerse visible. Hastiado, a menos que sea descargado por millones de usuarios, su programa tiene pocas oportunidades de figurar a la cabeza de las clasificaciones establecidas por las dos tiendas y corre el riesgo de sucumbir bajo una avalancha de aplicaciones. De este modo, el primer juego imaginado por el editor 1Button no superó los... 17 euros de facturación. Un fracaso total.

Hasta 2013, una aplicación AppGratis permitía un impulso a los creadores independientes. Cada día, destacaba un programa para descargar gratuitamente durante 24 horas. Era sin duda una lotería pero para el "elegido" del día, suponía la seguridad de una notoriedad inmediata y, por tanto, miles de clics. En abril de 2013, Apple cambió de repente las reglas del juego suprimiendo la AppGratis de su tienda.

Actualmente, para hacer visible un programa, más vale tener un contacto directo con la firma de la manzana y con Google, e implementar sus consejos. "El día que entramos en la espiral de desarrolladores en contacto con Apple, empezamos a tener expectativas", afirma Jérémie Francone, uno de los tres cofundadores de 1Button.

En caso contrario, es preciso crear el buzz. Una aplicación innovadora encuentra más fácilmente difusión en los medios, en las redes sociales, los blogs, etc. De otra manera, es necesario romper la hucha para comprar enlaces publicitarios y visitas en Facebook.

"El efecto marketing es muy importante, pero casi siempre los editores lo subestiman", señala François-Joseph Viallon, el PDG de Stardust, especializado en localizar errores de software en las aplicaciones. Y atención, no obstante, al retroceso si su programa obtiene mala puntuación de los mobinautas.

- Del deseo a la necesidad: ¿cómo fidelizar a sus usuarios?

Sébastien Caron ha franqueado todas las etapas. Activando sus redes y el boca a boca, su aplicación Mapstr ha sido descargada ya por 200.000 personas en todo el mundo, la mitad de ellas en Francia. El quid de la cuestión es que un tercio de esta base no utiliza el programa. "Me enfrento a dos retos actualmente: aumentar el número de usuarios e incitar a las personas que han descargado Mapstr a que lo usen", admite. Un verdadero desafío. Según sus propias palabras, desarrollar un uso sobre un concepto nuevo no tiene nada de evidente. Además, su modelo no es viral: la idea es que el usuario comparta su libreta de direcciones con amigos, no con todo el mundo.

Las estadísticas del mercado dan escalofríos. Según un estudio realizado por Stardust en 2013, el 65 por ciento de las aplicaciones en la App Store no habían recibido ni actualizado ni alcanzado diez comentarios. Por otra parte, el pasado septiembre, Apple anunció que pensaba hacer limpieza en su tienda

Para que los usuarios vuelvan, Coachguitar ha encontrado un escaparate. La aplicación ha incorporado la tecnología Batch - lanzada por Simon Dawlat, ya en el origen de la "desaparecida" AppGratis - que le permite conocer a sus usuarios y enviarles mensajes personalizados. Resultado: un incremento del 30% de su volumen de negocios.

- Del "dinero de allegados" a la captación de fondos

Parientes, amigos relaciones: muchas aventuras arrancan con el "dinero de allegados", dinero procedente de familiares y amigos. En las plataformas de crowdfunding a veces solicitadas es también a menudo el entorno el que mete la mano en el bolsillo. La aplicación Collibris, que le permite identificar a sus lecturas y recomendarlas, arrancó con unos pequeños ahorros de 100.000 euros - de ellos, capital aportado por sus fundadores.

Enseguida, desencadenó financiaciones de un grupo bancario que incluía a bpifrance. Pero, en este tipo de aventuras, las "municiones" se agotan relativamente deprisa. "En verano de 2017, deberemos buscar de 1 a 2 millones de euros", confiesa Nicolas Saubin, uno de los creadores. Puesto que es preciso financiar el desarrollo, las indispensables actualizaciones de la aplicación, las contrataciones que esto supone, etc. Sébastien Caron estima en 3 a 5 millones de euros las necesidades de Mapstr.

"En Francia, es difícil conseguir dinero. No es precisamente el país de las aplicaciones móviles", observa, dispuesto a abordar a inversores extranjeros.

- La búsqueda del modelo económico, el Santo Grial de los editores

Aplicaciones gratuitas financiadas por la publicidad o no, modelos "freemium" donde el usuario paga por tener servicios suplementarios, descargas de pago, etc. "Existen tantos "modelos de negocio" como aplicaciones", afirma Jean-François Grang.

En cualquier caso, la vía de la monetización es a menudo larga. En realidad, todos los creadores de aplicaciones navegan a ciegas para encontrar la ecuación del éxito económico de su programa. Una particularidad de este mercado es que es posible tener éxito sin haber estabilizado su "modelo de negocio". Es el caso de 1Button. Desde hace dos años, la empresa arrasa con sus juegos Mr Flap y, sobre todo, Mr Jump, descargado más de 20 millones de veces en todo el mundo. Y, sin embargo, Jérémie Francone así lo admitía: "Nuestros éxitos son "one shot". No hemos encontrado todavía la receta para consolidar nuestra empresa".

Por otra parte, algunas aplicaciones estrella se vendieron con pocos ingresos y sin beneficios. Es el caso de una de las glorias de la mensajería móvil WhatsApp, comprada en 2014 por Facebook ¡por 19.000 millones de dólares!

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