Sociedad

Los niños, el otro lado de los migrantes en la ciudad mexicana de Tijuana

Tijuana (México), 19 nov (EFE).- Quizá sean los más cansados, pero un balón o un patinete basta para sacarles fuerzas para ponerse a jugar. Son los niños migrantes, el otro lado de la caravana de centroamericanos que ha llegado a la ciudad mexicana de Tijuana para pedir asilo en Estados Unidos

Son las 09.00 de la mañana en Tijuana y en el albergue instalado en el deportivo Benito Juárez ya se escucha el barullo de los niños que se han levantado antes que sus padres para hacer lo que mejor saben, jugar.

Tras una noche más de dormir incómodos y con casi cuarenta días de travesía, los menores, aún si probar alimento, optan por comenzar a su jornada a todo ritmo: unos corren persiguiéndose, otros dan patadas a un balón, otros aprender a montar en patinete y otros, los más pequeños, comparten los juegos infantiles del deportivo.

Las autoridades han informado de que más de 400 menores forman parte de la caravana migrante, que con unos 3.000 integrantes llegó esta semana a Tijuana y que espera reagruparse para pedir asilo en Estados Unidos o refugio en México.

Rodeados de cámaras fotográficas y de vídeo de los reporteros, los niños se muestran interesados en el trabajo de los comunicadores y les piden las cámaras y los micrófonos.

Para ellos todo es un juego, a pesar de que la travesía y las estancias en distintos albergues de México sean igual o quizás más difíciles de llevar que para los adultos que los acompañan.

Según datos de autoridades mexicana, hasta hoy había once migrantes en edad lactante (0 a 11 meses), 99 en edad preescolar (1 a 4 años), 159 en edad escolar (5 a 11 años) y 163 adolescentes (12 a 17 años).

De todo ellos, 62 viajan solos y están en la franja de los 14 a los 17 años.

"El primer tema a atender es la salud. En el albergue hay muchos niños enfermos", con resfriados o infecciones estomacales, dice a Efe la presidenta de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Baja California (Cedhbc), Melba Adriana Olvera.

Añade que constituyen "un grupo altamente vulnerable y ello se da por la edad, el peso y (...) requieren de atención prioritaria, además de garantizar su alimentación y estancia en un espacio digno",

La Cámara de Diputados de México solicitó recientemente al Instituto Nacional de Migración (INM) colaborar con el Sistema de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) y el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), para atender y proteger a los menores de la caravana, especialmente a los que viajan solos.

Además, los legisladores pidieron establecer una oportuna y pronta comunicación con las representaciones consulares de los países de origen de los menores no acompañados para implementar procedimientos de protección consular, alojamiento y situación jurídica, de conformidad con los estándares internacionales en materia de protección de derechos humanos de los migrantes.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha indicado que unos 2.300 niños migrantes entraron en México entre el 19 y el 22 de octubre y ha llamado al Gobierno mexicano para que se respeten los derechos humanos de los niños, niñas y adolescentes migrantes.

Actualmente por México se mueven tres grupos de migrantes de países centroamericanos, que se encuentran en diversos puntos del territorio en su camino hacia la frontera con Estados Unidos, país en el que esperan solicitar asilo.

La caravana migrante salió de Honduras a mediados de octubre, a finales del mes se internó en México y allí algunos de sus miembros solicitaron refugio y recibieron ofertas de trabajo, en tanto que la mayoría ha atravesado el país para dirigirse a Tijuana.

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