Politica

La coalición internacional se desmarca del país y relativiza amenaza de Irán

Washington, 14 may (EFEUSA).- La coalición internacional liderada por el país que combate el yihadismo en Siria e Irak se desmarcó hoy de Washington al rechazar que Irán represente una amenaza creciente para las tropas desplegadas en la región, tal y como sostiene el Gobierno del presidente Donald Trump.

"No, no se ha producido en Irak o en Siria un aumento en las amenazas por parte de fuerzas respaldadas por Irán", declaró desde Bagdad un portavoz de la alianza, el mayor del Ejército de Tierra británico Christopher Ghika, durante una rueda de prensa que pudo ser seguida desde el Pentágono.

El militar explicó que existe "un abanico de amenazas" a las que tienen que hacer frente las tropas del país y de la coalición desplegadas en Siria e Irak; y reconoció que Irán "es parte del mismo", pero insistió en que no se ha producido "un aumento en el nivel" de las mismas.

"Estamos vigilando de cerca a grupos paramilitares chiíes (...) Vigilamos a diferentes grupos y ajustamos nuestras medidas de seguridad en función de las necesidades", dijo Ghika, quien rechazó confirmar si se había aumentado el nivel de protección de la base de la coalición en Bagdad.

En los últimos días, el Gobierno de Trump ha reforzado su presencia militar en el golfo Pérsico argumentando que, según apuntan algunos informes de inteligencia, Irán representa una "amenaza creciente".

A pesar de que Ghika rechazó en repetidas ocasiones que la amenaza iraní se haya incrementado, el militar británico aseguró que sus palabras no entran en contradicción Washington.

"No creo que estemos a paso cambiado con la Casa Blanca en absoluto", indicó el mayor, que no fue capaz de detallar cómo es posible que sus declaraciones no entren en conflicto con el discurso de la Administración y se limitó a repetir que existen diversos grupos que suponen una amenaza para las tropas de la alianza.

El pasado lunes, la cartera de Defensa informó de que existían indicios de que Irán se preparaba para "llevar a cabo operaciones ofensivas contra fuerzas e intereses estadounidenses en la región".

Ante esta situación, el Pentágono ordenó el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln y de su flotilla de combate en aguas del golfo Pérsico y ha enviado bombarderos B-52 a la base de Al Udeid, en Catar.

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