Politica

La crisis se cuela en la principal advocación de Jesucristo en Venezuela

Caracas, 17 abr (EFE).- La acuciante crisis que atraviesa Venezuela se coló en la celebración de la principal advocación de Jesucristo en el país suramericano, el Nazareno de San Pablo, al que este Miércoles Santo miles de personas le pidieron que acabe con la inestabilidad política y económica que soportan desde hace un lustro.

"Vengo para pedirle al Nazareno, a ver si terminamos este karma que estamos viviendo", dijo a Efe Ana Rueda, una pensionista de 78 años que asegura estar cansada de comer los granos que reparte el Gobierno de Nicolás Maduro a través de un programa de subsidios conocido como Clap.

Venezuela es el país con las mayores reservas probadas de petróleo en el planeta, pero el desempeño de su economía decepciona año tras año y atraviesa una crisis sin precedentes que se traduce en escasez generalizada e hiperinflación, un indicador que el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que cierre en 10.000.000 % este 2019.

En paralelo, la nación sufre una crisis política desde que en enero pasado Nicolás Maduro jurara un nuevo mandato de seis años que no reconocen la oposición y parte de la comunidad internacional y, en respuesta, el líder del Parlamento, el opositor Juan Guaidó, proclamara un Gobierno interino.

"La verdad es que estamos mal, la papa (comida) está dura (de conseguir), no podemos vivir a punta de un carné de la patria", añadió Rueda en alusión al censo paralelo con el que el Gobierno reparte ayudas -que no superan los 10 dólares- a millones de familias cada mes.

Al igual que Rueda, la también pensionista Elizabet Barradas le pidió a la advocación de Jesucristo que Venezuela "vuelva a ser un país próspero".

"Que mis hijos se vengan otra vez, que todos se fueron", dijo a Efe la mujer de 73 años, que entregó sus años mozos a la odontología.

Según estimaciones independientes, al menos cuatro millones de venezolanos han huido de la crisis en los últimos años, un dato que preocupa al Parlamento, que controla la oposición, y que a inicios de año alertó acerca de la "desprofesionalización" del país.

Estos emigrantes, con todo, se han vuelto claves en el devenir de la economía, que necesita de los dólares que ingresan por concepto de remesas cada día al país.

Barradas también espera que el Nazareno, que los venezolanos veneran desde el siglo XVII, ayude a los opositores a desalojar al chavista Nicolás Maduro del poder que ejerce desde 2013.

"Cualquier cosa que venga es mejor que esto", dijo decepcionada. "Nunca me imaginé que este país fuera a llegar a donde está, por debajo de muchos países", añadió al recordar décadas pasadas, cuando el país era admirado por el desempeño de su pujante economía, que movía y aún mueve casi en exclusiva la industria petrolera.

Pero aunque las demandas de un mejor país eran mayoritarias, también hubo quien, fiel a la tradición, llevó al Nazareno problemas más personales, como el enfermero Arturo Herrera.

"Un hermano se me desapareció, todavía no da señales de vida, pero la esperanza es lo último que muere. El Nazareno, yo sé, me lo va a devolver", indicó a Efe el hombre de 52 años.

Herrera, sin embargo, pidió al tiempo la entereza para soportar la difícil situación venezolana, que el Parlamento no duda en calificar como una crisis humanitaria compleja.

En ese sentido, abogó al Nazareno para que "ilumine un poquito la cabeza a los que mandan en el país" y proteja a las familias de Venezuela.

Pero para ello, son los venezolanos quienes deben cambiar, según la empleada bancaria Belkis Domador.

"Le pedimos (al Nazareno) que ayude a nuestro país para que salga adelante y todos cambiemos la mentalidad y la forma de ser", dijo.

Ron González

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