Politica

El Gobierno de Nicaragua dice "avanzar en diálogo" sobre la crisis tras las críticas

Managua, 21 ene (EFE).- El Gobierno de Nicaragua afirmó este lunes "avanzar" en el diálogo, horas después de que los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) y de que el obispo nicaragüense Silvio Báez lo señalaran por inclinarse por la "represión" frente a la negociación.

"Estamos iniciando otra semana para el trabajo, para avanzar en el trabajo en la seguridad, para avanzar en diálogo, para avanzar en reconciliación y paz, para avanzar en la Nicaragua que todos queremos, la Nicaragua que necesita vivir en paz, trabajar en paz, prosperar, aprender", dijo la vicepresidenta Rosario Murillo, a través de medios del Gobierno.

Horas antes los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) condenaron hoy la "represión" en Nicaragua y mostraron disposición a tomar medidas para favorecer una solución "pacífica y negociada" a la crisis del país.

La condena europea llega en momentos en que la Organización de Estados Americanos (OEA) estudia la aplicación de la Carta Democrática Interamericana al país centroamericano, por ruptura del orden constitucional, después de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) responsabilizara al Gobierno de Nicaragua por crímenes "de lesa humanidad".

El pasado jueves el Gobierno del presidente Daniel Ortega dio por cerrado lo que su esposa, Murillo, ha identificado como "diálogo", el periodo de consultas de la propuesta de "Ley para una cultura de diálogo, reconciliación, seguridad, trabajo y paz".

La UE afirmó que "la única manera" de abordar la crisis actual y responder a las "apremiantes" necesidades y aspiraciones del pueblo nicaragüense es "iniciar un diálogo y una negociación verdaderos, que incluya la adopción de reformas electorales con el fin de garantizar unas elecciones dignas de crédito que se ajusten a las normas democráticas internacionales", añadieron.

Ayer domingo el influyente obispo Báez, advirtió que el Gobierno de Ortega mantiene una posición de "cerrada y absolutamente de rechazo a todo diálogo".

Desde abril pasado Nicaragua vive una crisis sociopolítica que ha dejado entre 325 y 561 muertos, y de 340 a 767 detenidos, según organismos humanitarios.

Ortega reconoce 199 muertos y 340 detenidos a los que llama "terroristas", "golpistas" y "delincuentes comunes".

El mandatario nicaragüense rechaza responsabilidades en la crisis, así como los señalamientos generalizados sobre graves abusos de las autoridades contra los manifestantes antigubernamentales, y denuncia ser víctima de intento de "golpe de Estado fallido".

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