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Ernesto Cardenal dedica el premio Mario Benedetti a un joven asesinado en las protestas

Managua, 18 dic (EFE).- El poeta y sacerdote trapense Ernesto Cardenal informó hoy de que dedicó el premio Mario Benedetti 2018, que otorga Uruguay, al pueblo nicaragüense y al adolescente Álvaro Conrado, una de las primeras víctimas de las protestas contra el Gobierno del presidente Daniel Ortega, que comenzaron hace ocho meses.

Cardenal, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2012, dijo a través de un video publicado en sus redes sociales que debido a su avanzada edad, 93 años, no podrá viajar a Uruguay a recibir el premio "del que fue mi gran amigo extrañable Mario Benedetti".

El también ministro de Cultura durante el primer Gobierno sandinista (1979-1990) explicó que en su lugar ha delegado a Lizeth Dávila, madre de Álvaro Conrado, un colegial de 15 años que fue asesinado en los primeros días de las protestas antigubernamentales y a quien dedicó el premio.

El galardón, continuó el poeta, lo recibirá "una señora de la revolución, Lizeth Dávila, madre de un joven casi niño, era de 15 años, Álvarito Conrado, que fue asesinado por un francotirador mandado por el régimen que actualmente tenemos (en Nicaragua), que es un régimen criminal, asesino".

"Había orden de no atender a ninguna de las víctimas de este régimen en los hospitales y se negaron a atenderlo a Álvarito Conrado, que estaba herido, por lo cual murió, de manera que fue asesinado también por el régimen", señaló Cardenal, que tildó de "héroe y mártir" al adolescente.

Recordó que el colegial fue asesinado mientras asistía con agua a los universitarios "que estaban en rebelión pacífica en las calles de Managua" contra el Gobierno de Ortega, tras unas reformas a la seguridad social, que fueron abolidas días después.

"Es un joven realmente también merecedor del premio de mi gran amigo Mario Benedetti", remarcó el poeta, distanciado políticamente del presidente Ortega.

El sacerdote trapense dijo que el pueblo de Nicaragua, así como el joven asesinado, son los merecedores "de este premio", debido a que los nicaragüenses "ahora están teniendo una nueva revolución, después de la primera muy bella que tuvimos, que fue una revolución armada" en los años 80 del siglo pasado.

"Ahora hay una revolución muy original, desarmada, pacífica y cívica. Algo nuevo para nosotros y para el mundo: una revolución no violenta, pacífica", subrayó.

El conocido poeta, autor de "Epigramas" y "Oración por Marilyn Monroe", entre otras obras, participó en la lucha contra la dictadura de los Somoza y fue militante hasta 1995 del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), actualmente en el poder, y del que está distanciado.

Siendo ministro de Cultura recibió la amonestación pública del papa Juan Pablo II al visitar Nicaragua en marzo de 1983 por mezclar la religión con la revolución sandinista.

Nicaragua vive una crisis social y política que ha generado protestas contra el Gobierno de Ortega y un balance de entre 325 y 545 muertos, según organismos de derechos humanos locales y extranjeros, mientras que el Ejecutivo cifra en 199 los fallecidos.

La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) han responsabilizado al Gobierno de "más de 300 muertos", así como de ejecuciones extrajudiciales, torturas, obstrucción a la atención médica, detenciones arbitrarias, secuestros y violencia sexual, entre otras violaciones a los Derechos Humanos.

Ortega ha negado las acusaciones y ha asegurado que se trata de un intento de "golpe de Estado".

Las manifestaciones contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, se iniciaron el 18 de abril pasado por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario.

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