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La ONU exige a Birmania progresos en Rakáin un año después de la crisis

Naciones Unidas, 22 ago (EFE).- La ONU expresó hoy su preocupación por la situación humanitaria que se vive en el estado birmano de Rakáin un año después del inicio de la llamada crisis de los rohinyás y exigió al Gobierno birmano "progresos urgentes".

El próximo sábado se cumple el primer aniversario del estallido de la violencia en Rakáin (oeste) que forzó a más de 700.000 miembros de esa minoría musulmana a huir a la vecina Bangladesh.

"A pesar de algunas señales esperanzadoras del Gobierno de Birmania, se necesitan urgentemente progresos sustanciales en el acceso efectivo de las organizaciones humanitarias y en la respuesta a las raíces de la crisis", dijo el portavoz de la ONU Stéphane Dujarric en su conferencia de prensa diaria.

Entre esas cuestiones de fondo, Dujarric señaló la necesidad de libertad de movimiento, seguridad y un camino hacia la ciudadanía para los rohinyás.

Según la ONU, el acceso humanitario en el norte de Rakáin sigue estando "limitado" por las autoridades, lo que niega ayuda vital a personas en situación desesperada.

"Naciones Unidas sigue profundamente preocupada por la situación humanitaria en Rakáin. Hay unas 660.000 personas necesitadas en el estado de Rakáin, incluyendo más de 176.000 en el norte de Rakáin", dijo el portavoz.

La mayor parte de las organizaciones de ayuda que trabajan en esa zona aún no han podido volver a poner en marcha sus programas para apoyar a la población, aseguró Dujarric.

Además, apuntó que la ONU sigue recibiendo información sobre episodios violentos, que han llevado a 11.000 nuevos refugiados a escapar a Bangladesh entre enero y junio de este año.

El Ejército birmano ha sido acusado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos de llevar a cabo una "limpieza étnica" mediante violaciones, asesinatos y quema de viviendas contra los rohinyás en 2016 y 2017.

El Gobierno birmano ha negado la mayor parte de las acusaciones y culpa de la crisis a los militantes del Ejército de Salvación Rohinyá de Arakan (ARSA), un grupo insurgente formado en 2013.

Este martes, la líder de facto de Birmania, Aung San Suu Kyi, afirmó que el Gobierno está trabajando con la ONU para permitir el retorno de los refugiados rohinyás y que expertos de la organización están preparando varias aldeas para el regreso de los huidos.

El acuerdo para el retorno de los rohinyás -considerados apátridas por las autoridades de Birmania- fue suscrito en noviembre de 2017 por las autoridades birmanas y bangladesíes, con una ejecución prevista de dos años desde su puesta en marcha.

Hasta ahora, la ONU ha defendido que no se dan las condiciones necesarias para que los refugiados puedan volver a sus hogares.

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