Politica

El déficit fiscal, el alarmante reto del futuro Gobierno de Costa Rica

San José, 1 feb (EFE).- El panorama de las finanzas del Estado para el próximo presidente de Costa Rica se presenta poco alentador con un déficit fiscal del 6,2 % y una deuda que representa ya el 49 % del Producto Interno Bruto (PIB), lo que hace urgente la búsqueda de una pronta solución.

El Gobierno del presidente Luis Guillermo Solís no ha logrado convencer al Congreso durante sus 4 años de mandato de aprobar una reforma tributaria que inyectaría cerca de 3 puntos del PIB a las arcas del Estado para paliar el déficit.

Todo hace indicar que esa tarea quedará en manos de quien gane los comicios del próximo domingo, o en la segunda vuelta del 1 de abril.

El proyecto fiscal estrella de Solís radicaba en convertir el impuesto de ventas del 13 % en uno de valor agregado (IVA) del 15 %, que además ampliaría la base de productos y servicios por gravar.

Sin embargo, ante la falta de respaldo para su trámite legislativo, poco a poco el Gobierno fue cediendo hasta proponer que el IVA se mantuviera en el 13 %.

La oposición política tampoco ha permitido el avance de la iniciativa y ha acusado al Gobierno de no hacer esfuerzos suficientes para contener el gasto antes de promover más impuestos.

Otros proyectos, que incluían modificaciones al impuesto sobre la renta de capital y para el establecimiento de una regla fiscal que vinculara la restricción del gasto corriente al aumento de la relación deuda-PIB, tampoco han avanzado en el Legislativo.

Durante la campaña el candidato del oficialista Partido Acción Ciudadana (PAC), Carlos Alvarado, ha sido el que más ha alzado la voz en el tema fiscal, exigiendo a los otros aspirantes que hablen seriamente del tema y no con demagogia.

Algunos han propuesto reducir los gastos en viajes, en actividades protocolarias, en consultorías, pero eso no resuelve el déficit.

La necesidad de impulsar más impuestos ha sido reconocida por el candidato del poderoso Partido Liberación Nacional (PLN), el empresario Antonio Álvarez, pero la mayoría de los aspirantes a la presidencia se han decantado por ofrecer una reducción del gasto y reactivar la economía para generar ingresos frescos.

El déficit fiscal de Costa Rica viene en crecimiento desde el 2009 tras la crisis económica internacional del año precedente.

El Gobierno de Solís, que terminará el próximo 8 de mayo, ha advertido reiteradamente que mantener controlado el déficit no es sostenible en el mediano plazo sin reformas tributarias.

Los partidos de oposición han acusado al Gobierno de deteriorar la confianza de los inversionistas internacionales y la credibilidad en la economía del país.

También se han deteriorado las notas de las calificadores de riesgo como Fitch Ratings y Moody's, que desde hace más de cinco años vienen alertando de la urgencia de que Costa Rica modernice su sistema tributario.

Los sindicatos como la Asociación Nacional de Empleados Públicos (ANEP) también han entrado al escenario de la discusión fiscal, y han solicitado que ante la "crítica situación fiscal" este o el próximo gobierno, "abra un diálogo político y social de un carácter tan serio y de enorme responsabilidad como no se había dado en los últimos tiempos".

El déficit fiscal es el gran lunar de la economía costarricense, un país que presenta un crecimiento anual que ronda el 4 %, exportaciones que aumentaron el 7,3 % en 2017, una inflación controlada menor al 3 % y con continua llegada de inversión extranjera directa y de turistas.

El Gobierno de Solís también logró reducir la pobreza al 20,5 por ciento de los hogares en 2017 tras iniciar su mandato en 2014 en el 22 por ciento, aunque el desempleo se ha mantenido sin variación en alrededor del 9,5 por ciento.

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