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El modélico sistema electoral chileno, enlodado por un error garrafal en el padrón

Santiago de Chile, 20 oct (EFE).- El hasta ahora modélico sistema electoral chileno, objeto de admiración mundial por su eficiencia y fiabilidad, ha quedado en entredicho por un gigantesco y garrafal error en el censo electoral que puede afectar hasta a 485.000 votantes en los comicios municipales del próximo 23 de octubre.

El problema le ha costado el puesto a la ministra de Justicia, Javiera Blanco, cesada en su cargo a raíz de la remodelación del gabinete llevada a cabo por la presidenta Michelle Bachelet apenas cuatro días antes de la cita con las urnas.

Pero además proyecta una sombra de duda sobre los resultados de las elecciones locales del domingo, considerando que en ocasiones, la alcaldía va a parar a un candidato o a otro por apenas un puñado de papeletas, como ocurrió en 2012 en el municipio santiaguino de Ñuñoa, donde la derecha se hizo con el poder por apenas treinta votos de diferencia.

El error fue detectado por una consultora privada en una auditoría realizada en agosto pasado al Servicio Electoral, un organismo autónomo encargado de la administración, vigilancia y fiscalización de los procesos electorales.

El informe detectó incoherencias en los cambios de domicilio de 467.000 potenciales votantes, situación que fue calificada de "alto riesgo", considerando que el padrón electoral asciende a 14,1 millones de personas.

Mientras el Gobierno guardaba silencio, el Servicio Electoral y el Registro Civil se enzarzaron días atrás en una discusión en la que se echaban mutuamente las culpas.

Esta última entidad, que depende del Estado, sostiene que el error solo afecta a 17.000 casos, un 4 % de las modificaciones. En todo caso, la cifra real de afectados sigue siendo una incógnita.

La presidenta Bachelet emplazó entonces a los ciudadanos a que accedieran a la página web del Servicio Electoral para cerciorarse del lugar de votación que les corresponde. Un santiaguino que siguió el consejo descubrió que le tocaba votar en la Región Antártica.

Inmerso en la campaña para que los chilenos vayan a votar este domingo, el Ejecutivo hizo una "autocrítica institucional" por lo sucedido, pero puntualizó que el problema se arrastra desde 2012, cuando la Administración estaba en manos del conservador Sebastián Piñera (2010-2014).

Esta explicación disgustó profundamente a la oposición, que después daría la espalda en el Parlamento a la solución ideada por La Moneda de tramitar una "ley exprés" que permitiera superar el grave contratiempo electoral surgido en uno de los países con mayor abstención de toda América Latina.

El Gobierno propuso que los afectados por el cambio de domicilio electoral pudieran votar en la mesa que les correspondió en los comicios de 2012 o en la nueva que figura en el actual padrón.

Pero la medida, que fue cuestionada por juristas y legisladores oficialistas y de la oposición, fracasó estrepitosamente al iniciar su tramitación en una sesión extraordinaria y a contrarreloj.

Un senador izquierdista de la coalición gubernamental llegó a decir que "si esto hubiera ocurrido en Venezuela, ya estarían denunciando fraude".

Según algunos analistas, la solución ideada por el Ejecutivo presentaba además serios inconvenientes, porque si un ciudadano vota dos veces o suplanta la personalidad de otro elector, puede incurrir en un delito sancionado penalmente.

Paralelamente, la Fiscalía encargó a la Unidad de Delitos de Alta Complejidad que abriera una investigación por la presunta comisión de un fraude electoral. El pasado martes, el director del Registro civil, Luis Acevedo, compareció a declarar como testigo.

El Gobierno ha anunciado que "rodarán cabezas" por los problemas detectados en el padrón electoral, pero los más críticos consideran que será muy tarde porque, a su juicio, el próximo domingo Chile afronta las elecciones más controvertidas de su historia democrática.

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