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El waterpolo femenino en Uruguay, mezcla de sacrificio y amor por el deporte

Montevideo, 27 oct (EFE).- El waterpolo femenino en Uruguay es un deporte amateur y, para jugarlo, se necesita tener la mezcla exacta entre sacrificio para conseguir financiación, entrenar hasta largas horas de la noche y amor por la camiseta para defender a su país.

Estas charrúas tienen que vencer diversos obstáculos como la desigualdad de condiciones y la falta de recursos (hecho que las llevó incluso a vender empanadas) para llegar a sus objetivos en una disciplina en la que cuentan con poco apoyo, pocos equipos compitiendo y más derrotas que triunfos internacionales.

Cecilia Mari, jugadora de la selección uruguaya, habló con Efe acerca de esta modalidad, que comenzó en Uruguay en 2009, y que hoy cuenta con tan solo dos equipos, a diferencia del waterpolo masculino que tiene más apoyo, más clubes y mayor antigüedad.

Al igual que la mayoría de las deportistas uruguayas, Mari, de 21 años, no conocía mucho acerca del waterpolo y llegó a él a fines de 2015 por recreación mientras entrenaba en su club y realizaba un curso de guarda vidas.

A partir de ahí, se interesó por este deporte, concurrió a un curso para aprender más y hoy ya es una de las 13 jugadoras que integran el plantel nacional.

"No tenía idea de cómo se jugaba, las reglas, nada. Ni siquiera que se podía agarrar solo con una mano. Cuando entré al plantel me fueron informando, hicimos una juntada para que me expliquen todas las reglas y ahí fui aprendiendo", recordó.

A diferencia de las waterpolistas que recién comienzan, Mari tenía la ventaja de haber aprendido a nadar desde pequeña y haber jugado varios años al baloncesto femenino.

Aún así, le costó mucho comenzar a aprender waterpolo a su edad porque hay que "tener en cuenta todo": saber manejar el cuerpo en el agua, el manejo de pelota y la táctica de juego.

Hoy, convencida de su pasión por este deporte y con la idea de mejorar, Mari sueña con poder ir a jugar a otro país para seguir creciendo como jugadora.

Una de sus aspiraciones es llegar a España, donde tuvo un viaje de dos meses y se contactó con un campus de waterpolo que le permitiría desarrollar su técnica individual. Allí, además, podrá continuar con sus estudios en Educación Física.

Con la mira puesta en el suramericano de Perú, que se jugará en Trujillo entre el 30 de octubre y el 4 de noviembre, Mari se puso en contacto con entrenadores argentinos y convenció a la Federación uruguaya para incluir al combinado celeste en la liga argentina y así tener una competencia más exigente.

"La modalidad era que íbamos un fin de semana por mes aproximadamente y ahí jugábamos 4 partidos ida y vuelta contra dos equipos y así fuimos completando todas las fechas del campeonato", acotó.

En países como Argentina, Brasil o Venezuela, el waterpolo tiene varios años de formación, mayor apoyo, más profesionalización de sus equipos y una cultura deportiva que hace que las charrúas noten la diferencia al momento de meterse a la piscina y comenzar cada partido.

"Estamos lejos. Principalmente porque hace muchos años que en Argentina están metidos en el waterpolo y tienen escuelita y gente más joven que sigue jugando que eso es algo que acá recién este año se está haciendo", sostuvo la jugadora de 21 años.

Mari explicó que recién en 2017 Uruguay empezó a formar un semillero de jugadoras para poder generar un recambio generacional.

Además de la preparación en Argentina, señaló también que ya han participado en torneos en Chile, donde notaron que tienen un nivel de juego parecido a ellas y son uno de los rivales a vencer en la competición continental.

Para llegar al suramericano de Trujillo, las Celestes tuvieron que pasar por muchas dificultades y buscar formas creativas para tener los fondos suficientes para cubrir los gastos.

Ventas de empanadas y pegatinas, organización de bailes, recorrer decenas de medios de comunicación para darse a conocer, abrir una cuenta de fondos y tocar puerta a puerta por las casas y las empresas para pedir colaboración fueron solo algunas de las cosas que estas deportistas tuvieron que hacer para cumplir su sueño de representar a la camiseta de su país en un torneo internacional.

Tras todos los obstáculos, las jugadoras lograron su objetivo y competirán en el sudamericano, donde intentarán llegar al quinto lugar y seguir mejorando su rendimiento de cara a un mejor desarrollo de esta disciplina que recién está naciendo en Uruguay.

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