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El techo de la deuda ataca de nuevo: EEUU no podrá emitir más bonos desde el 15 de marzo

  • La fecha clave coincide con la probable subida de tasas de la Fed
  • Trump no ha mostrado ningún plan para reducir la deuda a largo plazo
Foto: Reuters.

Mientras el Partido Republicano se enzarza en una batalla interna por la reforma de la ley sanitaria, una amenaza mayor se cierne sobre la economía estadounidense: el techo de la deuda, que regresa tras dos años desaparecido gracias a un acuerdo entre el entonces presidente, Barack Obama, y líder de la Cámara de Representantes, John Boehner. Con ambos desaparecidos de la escena, los nuevos líderes políticos deberán encontrar un acuerdo cuanto antes, ya que el límite volverá a aparecer el 15 de marzo y el Tesoro se quedará sin dinero entre "octubre y noviembre".

El origen de esta batalla interminable está marcado por la propia ley estadounidense: el Congreso debe autorizar la emisión de deuda pública. Como aprobar cada bono sería imposible, lo que hace el legislativo es marcar un límite. Mientras el Gobierno no emita más deuda que ese tope, tiene las manos libres para hacerlo. Pero cuando se alcanza el máximo, el Congreso tiene que autorizar una nueva extensión. Y desde 2011, los republicanos han utilizado estas extensiones como un "rehén" con el que presionar al Gobierno -de Obama, hasta 2016- para obligarle a reducir sus gastos y su emisión de deuda. En 2015, el asunto quedó aparcado por años gracias a un acuerdo entre el entonces presidente, Barack Obama, y líder de la Cámara de Representantes, John Boehner. Ahora, con ambos desaparecidos de la escena, será Donald Trump el que se verá obligado a pedir una extensión al sucesor de Boehner, Paul Ryan.

Pero, a una semana del día clave, todavía no hay noticias de ningún proyecto de ley, que contará con la oposición del ala más conservadora y anti-gubernamental del partido. Al contrario, la tramitación de los presupuestos está paralizada mientras el Partido Republicano intenta buscar un acuerdo entre sus propios congresistas para enmendar la ley sanitaria. Y los presupuestos de Trump difícilmente gusten entre los diputados más conservadores y poco amigos del gasto público: sus planes prometen aumentos masivos de gasto en Defensa, mínimos recortes en el resto de partidas y estudian un plan de infraestructuras de un billón de dólares, financiado con deuda.

El efecto inmediato de la incertidumbre será obligar al Tesoro de EEUU a reducir sus reservas de efectivo a unos 23.000 millones de dólares, cifra que deberá alcanzar el día 15. Según los datos del 6 de marzo, los últimos publicados, sus reservas 'calientes' ya han caído a 94.000 millones desde los 353.000 con los que empezó el 1 de enero. El Tesoro necesita unos 150.000 millones en efectivo cada día para funcionar con normalidad, lo que supone que pasará los próximos meses con problemas de financiación a corto plazo.

Mientras tanto, los planes de la Reserva Federal no ayudan. Todo parece indicar que el mismo 15 de marzo, la institución dirigida por Janet Yellen anunciará una nueva subida de tipos, al 1%. Las subidas anteriores han hecho crecer el coste de la deuda a un mes de menos del 0,10% durante 2014 y 2015 al 0,56% actual. En 2013, la anterior confrontación por el techo de deuda, que se saldó con varios días en los que el Gobierno no tuvo dinero para funcionar, provocó que el coste de los bonos a un mes saltaran del 0% al 0,35%. Es posible que los efectos más graves no se vean hasta pasado el verano, si no hay un acuerdo para entonces. Pero la combinación entre una subida de tipos y una nueva crisis de la deuda puede provocar saltos enormes en los bonos estadounidenses.

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