Materias primas

Los efectos del 'fracking' amenazan a Oklahoma: sufre miles de terremotos al año

  • Hubo 4.000 sismos en 2015 por el 'fracking', que cayeron a 2.500 en 2016
Foto: Getty.

La cantidad de temblores que afectan a Oklahoma, uno de los estados norteamericanos más ricos en petróleo, se ha reducido desde que los reguladores comenzaron a tomar enérgicas medidas contra la inyección de agua de desecho de los pozos de petróleo y gas natural, pero el estado todavía corre el riesgo más alto de todo EEUU de sufrir terremotos inducidos por la acción humana.

Los nuevos mapas de sismicidad publicados el miércoles por el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) muestran que una franja de Oklahoma y el sur de Kansas probablemente experimente terremotos de alta magnitud este año. El USGS también identificó a la Cuenca Ratón, que comprende parte de Colorado y Nuevo México, como una zona de alto riesgo.

En los últimos años, Oklahoma ha sido testigo de un marcado aumento del número de sismos de una magnitud de 2,7 o más. Los geólogos, incluidos los del USGS, atribuyen ese salto a la mayor frecuencia de la inyección de agua de desecho a gran profundidad. El estado aumentó su producción de crudo a más del doble de 2011 a 2015 y es el sexto productor de Estados Unidos.

Los reguladores del estado, que buscan reducir los temblores, han dictado nuevas normas de producción que recortan los volúmenes de disposición de agua de desecho en unos 800.000 barriles diarios y limitan las posibilidades de la disposición futura en 2 millones de barriles diarios. Ese esfuerzo parece estar dando resultado, según el estudio del USGS, que muestra que la cantidad de sismos que sacudieron la tierra bajó de 4.000 en 2015 a 2.500 en 2016.

"Este es un caso exitoso", dijo Mark Petersen, responsable del Proyecto Nacional de Peligro Sísmico del USGS. "La colaboración entre distintos organismos y los reguladores ha reducido el peligro, lo cual es una buena noticia. La pregunta es: ¿podemos sostenerlo?"

La Comisión de la Corporación Oklahoma, que regula los pozos de petróleo y gas en el estado, también atribuyó la caída a sus normas sobre disposición de desechos y expresó en un comunicado que aquella "sirve para confirmar la validez del trabajo hecho en Oklahoma para reducir el riesgo de terremotos, así como la necesidad de que el esfuerzo continúe".

Sin embargo, la cantidad de sismos es sólo un aspecto de la historia. Si bien la tasa de incidencia bajó, en 2016 se produjo el número más alto de temblores que superaron la magnitud de 4,0 en comparación con cualquier otro año. El año pasado, Oklahoma también sufrió el terremoto más grande de la historia del estado, un sismo de magnitud 5,8 ocurrido el 3 de septiembre.

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