Materias primas

El envejecimiento de granjeros blancos crea oportunidades para los latinos

Denver (CO), 17 ago (EFEUSA).- La mitad de los trabajadores agrícolas del país se jubilará en los próximos años, por lo que los expertos anticipan que los jóvenes granjeros latinos tendrán la oportunidad de armar sus propios negocios en un sector en el que ya están presentes pero en puestos de menor rango.

En la actualidad, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la edad promedio de los granjeros blancos es de 58 años y uno de cada cinco granjeros ya tiene más de 65 años. Este último grupo es más numeroso que el de menores de 45 años.

En ese contexto las granjas y ranchos manejados por latinos han tenido en la última década un crecimiento solo superado por el de las que son operadas por nativos americanos, según USDA.

El envejecimiento de la población de granjeros es "un tema muy importante para la agricultura de Estados Unidos", dijo a Efe Kirstin Bailey, organizadora de proyectos del Centro de Asuntos Rurales (CFRA) en la pequeña localidad de Lyons, en Nebraska.

Bailey indicó que están comenzando a conectar a nuevos granjeros latinos con "algunos granjeros no latinos adultos mayores para conversar sobre la transición",

"Sin embargo, nuestro mayor interés es que los granjeros latinos abran sus propios negocios agrícolas, no que se hagan cargo de los negocios de los granjeros de edad", agregó.

La razón es que abrir una pequeña granja propia "no requiere la buena voluntad de un granjero anciano, sino sólo la habilidad y la ambición del nuevo granjero".

La mayoría de esos granjeros latinos se concentra en Texas, California, Nuevo México, Florida, Colorado y Washington, según un estudio del Instituto de Investigaciones Julián Samora de la Universidad Estatal de Michigan.

Pero incluso en estados con menor presencia latina, como Idaho, Iowa y Nebraska, cada vez son más los granjeros latinos.

Carlos Alvarado y su esposa, Hilda Moreno, manejan desde hace dos años una granja de cinco acres (dos hectáreas) cerca de Fremont, Nebraska, donde al principio cultivaban verduras para su familia y luego agregaron la producción de huevos.

Ante la insistencia de sus hijos, Moreno asistió a las clases para nuevos granjeros de CRFA en Fremont y luego visitó granjas cercanas para interiorizarse de la manera de hacer negocios.

"Así surgió Los Dos Potrillos, nuestro propio negocio. Nos dedicamos en familia en criar pollos, gallos, faisanes y verduras en nuestra propia granja. En el futuro queremos expandir el cultivo de vegetales, producir miel y criar cabras por la carne", dijo Moreno en unas declaraciones enviadas a Efe.

"En nuestros talleres, encontramos que más y más latinos en Nebraska se sienten atraídos por las granjas como algo que le pueden pasar a sus hijos y que los ayuda a conectar a sus hijos con la tierra y con su cultura. Ven al trabajo de granja como un estilo de vida", dijo, por su parte, Lucía Schulz, especialista en proyectos de CFRA.

Pero la falta de recursos económicos, el tener un dominio del inglés generalmente reducido, el desconocimiento de prácticas empresariales básicas y la renuencia a solicitar ayuda técnica o de acceder a los recursos existentes limitan las oportunidades de los granjeros latinos y complican su futuro, según Schulz.

Además, en el caso de los inmigrantes, grupo al que, según un reciente estudio de la Universidad de Wisconsin pertenece el 40 % de los trabajadores en las granjas del país, buscan hacer agricultura como lo hacían en sus países de origen, lo que no siempre se adapta a las reglas y a los mercados estadounidenses, según la experta.

Por eso, sólo el 5 % de los latinos que califican para recibir ayuda financiera de USDA la solicita, a pesar de que esos fondos se destinan específicamente a "granjeros en desventaja social".

Como consecuencia, les resulta difícil comprar tierras y el equipo necesario. Y cuando lo hacen, tienen dificultades para acceder al mercado porque "el mercado no les paga precios artesanales, sino precios genéricos, porque no acceden ni directamente a los consumidores ni a los mercados de alto valor", comentó Schulz.

Otra fuente de problemas es que los proveedores de servicios muestran con frecuencia una "falta de experiencia de trabajo con esta población, protocolos que impiden que se identifique a los granjeros y rancheros latinos, diferencias de idioma y de cultura, y horarios de oficina incompatibles con los horarios de trabajo de los granjeros", enumeró Schulz.

Pero para Bailey, la organizadora de proyectos de CFRA, esas "barreras" no detienen a los granjeros latinos, ni en Nebraska ni en los otros estados.

"Cuanto más investigamos a las comunidades rurales donde existe una importante presencia latina, más encontramos granjeros latinos, tanto establecidos como principiantes como aspirantes", dijo Bailey.

"Y cada vez son más los granjeros latinos dueños de sus tierras y reconocidos como tales", concluyó.

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