Libros

El argentino Guillermo Martínez ve en el misterio de la novela policíaca un pase de magia

Bogotá, 26 may (EFE).- Los misterios que encierran las novelas policíacas se asemejan a un truco de magia, donde el acto de ilusionismo confronta la inteligencia de los espectadores, situación que el escritor argentino Guillermo Martínez explora en su más reciente novela, "Los crímenes de Alicia", presentada en Bogotá.

"Una buena novela policial para mí se parece mucho a un acto de ilusionismo (...) el lector sabe que aquello que lee va ser puesto en duda, que tiene que mirar de otra forma, que tiene que encontrar un punto de vista que no es el obvio. El valor del policial va en contra de un sentido común", dijo Martínez en una entrevista con Efe.

En "Los crímenes de Alicia" (Planeta), con la cual ganó el Premio Nadal 2019, el autor presenta una serie de crímenes que ocurren en Oxford (Inglaterra) tras el descubrimiento de un pequeño papel que podría revelar un nuevo aspecto de la vida íntima del reconocido autor de "Alicia en el País de la Maravillas", Lewis Carroll.

La trama toma como referencia una sociedad secreta que estudia los diarios del escritor y los misterios que suscitan las páginas arrancadas de sus memorias, que abren sospechas sobre la relación que tenía Carroll con Alicia, la niña que en la que se inspiró para escribir su célebre obra.

En "Los crímenes de Alicia", el descubrimiento de uno de estos pequeños papeles es el punto de partida de varios acertijos simultáneos en torno a los crímenes que ocurren, y la ilusión de conocer esa pequeña frase que evidencia el pasado y que puede cambiar la concepción de lo que fue Carroll.

Para Martínez (Bahía Blanca, 1962) este fue el desafío principal de la novela, "la idea de poder reconstruir toda una historia enterrada a partir de solo una frase", a través de la intriga y de "un juego de despistar al lector".

Lo que le parece más interesante del género policial de intriga es lo que él llama "la novela a lo Patricia Highsmith", es decir "las novelas en las que uno puede ver por dentro prácticamente de la mente del personaje, cómo hay un germen de maldad que se convierte en un impulso criminal".

Martínez, escritor y matemático, entiende este tipo de novela como un acto de ilusionismo en el que el escritor entra en una complicidad con sus lectores, en un "pacto de confrontación de inteligencias", en el que se cuestiona la verdad, lo demostrable, las conjeturas, unos razonamientos sobre otros y porque unos convencen más que otros.

Por eso cree que el género policial es un poco más complicado ya que debe construir la historia a revelar, cuál fue el plan criminal, así como las historias paralelas que seguirá el lector, y en las que se deben "dosificar muy bien la información y las pistas falsas con un sentido, para que no sean meras trampas".

De esta forma, asegura que un error en el que se puede caer es pensar que lo más importante de la novela policial es conocer el nombre del culpable, porque aun cuando "hay algo que revelar, que en principio uno lo sintetiza con el nombre del culpable (...) eso no es lo esencial".

"La necesidad o maravilla es la solución" (el sexto mandamiento de Borges para la narración policial) y, aunque la solución al acertijo es necesaria, debe gozar de lógica que maraville al lector y no puede ser arbitraria, "es esa idea del reordenamiento de los hechos, que uno ha leído una serie de hechos pero de pronto al final se reordenan con otros sentidos".

En la novela policial pasa como con los trucos de magia: lo interesante no es el resultado, sino el cómo, que tiene que ser "natural".

"Esa idea para mí es como la del acto de ilusionismo en la magia, cuando hay un hermoso truco de magia, que los pases de las manos salen naturales y emerge algo maravilloso", concluye.

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