Futbol

Luiz Gustavo, poca samba y mucho trabajo

París, 15 may (EFE).- El brasileño Luiz Gustavo, el único campeón de Europa del actual Marsella, está lejos del estereotipo del futbolista de su país, el de la magia y la creatividad, y se aproxima más al modelo de jugador alemán: trabajador, riguroso y ordenado.

"Toda mi carrera he escuchado decir que era el menos brasileño de los brasileños y no voy a pretender lo contrario", comentó en una entrevista a "Jornal de Dimanche" (JJD) el centrocampista, uno de los bastiones del Olympique Marsella que se medirá este miércoles en Lyon al Atlético de Madrid en la final de la Liga Europa.

Un duro medio centro defensivo cuya carrera no se puede entender sin su dilatada trayectoria en el fútbol alemán, en el que pasó casi una década, primero en el Hoffenheim, luego en el Bayern Múnich (con el que ganó la Liga de Campeones de 2013) y, por último, en el Wolfsburgo.

"Soy cuadriculado, por eso la cultura alemana encaja en mi filosofía: trabajo, rigor, orden. He incorporado y conservado muchas actitudes propias de los alemanes. De hecho, tengo incluso la nacionalidad alemana", confesó.

Al centrocampista (Pindamonhangaba, 1987) no le interesa la magia. Su papel es el de presionar al rival cuando su equipo no tiene el balón y darle salida de forma simple y segura cuando lo atesora.

En su primera temporada en el Marsella, al que llegó este verano procedente del Wolfsburgo, sus números le han acreditado: 33 partidos del campeonato francés, cinco goles y dos asistencias. En la Liga Europa, ha disputado 14 encuentros.

El entrenador del Marsella, Rudi García, aprecia tanto su experiencia como su polivalencia. En la final de mañana seguramente retrasará su posición a la de central por el estado físico de Rolando.

Aunque su nombre no suene tanto como los de sus compañeros Florian Thauvin o Dimitri Payet, no por ello es menos importante en el equipo.

"Luiz Gustavo, sin ser tan conocido en Francia a pesar de su trayectoria, es referente del equipo. Nos da equilibrio defensivo y gestiona bien los tiempos del partido", dijo el director deportivo del Marsella, Andoni Zubizarreta, en una entrevista concedida a EFE en marzo.

El ascendente del futbolista es notable, tanto en el vestuario -es el único jugador del club francés campeón de Europa-, como entre la hinchada, que ya le considera uno de sus símbolos por su compromiso y seriedad dentro y fuera del terreno de juego.

Un jugador que no creció con las playas, la samba y la capoeira de muchos de sus compatriotas.

"No soy la clase de brasileño que se marchará en plena temporada para irme de Carnaval a Rio", aseveró.

Luiz Gustavo va a contracorriente incluso en su aspecto. Luce un pequeño bigote que evoca a los futbolistas de los 70 y 80 y que raramente se encuentra actualmente en los jugadores de elite.

Su único tachón de este curso es la selección brasileña. Tite le ha dejado fuera del Mundial de Rusia del próximo junio.

Ninguna sorpresa, a priori. Desde que el extécnico del Corinthians se hizo con los mandos de la pentacampeona del mundo en junio de 2016 no ha contado con él.

Importante para los anteriores seleccionadores Dunga y Luiz Filipe Scolari, Luiz Gustavo ha tenido una carrera de altibajos con la Canarinha desde su debut en 2011.

Ganó la Copa Confederaciones de 2013 ante España (3-0), pero se alineó en el naufragio de semifinales ante su apreciada Alemania en el Mundial de 2014 de Brasil (1-7).

"El peso es enorme. No tengo ni siquiera fuerzas para mirar a otra persona a los ojos", dijo el brasileño más alemán dos días después del fatídico 8 de julio de 2014.

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