Futbol

Gerard Nus, el último gran héroe americano

Madrid, 9 nov (EFE).- Gerard Nus llegó a Nueva York un día de agosto casi por casualidad. Allí le mandó Raúl Martín Presa, presidente del Rayo Vallecano, que confió en su joven trotamundos para apagar un incendio en el Rayo Oklahoma, una franquicia del club madrileño envuelta en problemas. Entonces, sin conocer a sus jugadores, el técnico catalán inició una aventura brillante en Estados Unidos.

Nus aterrizó en el aeropuerto John Fitzgerald Kennedy. Inmediatamente se marchó a un hotel, allí esperó a su nuevo equipo que viajaba desde Oklahoma para enfrentarse al New York Cosmos, club en el que un día jugaron Pelé o Raúl González y, a lo bestia, sin más, se lanzó al rescate.

Y es que el Rayo Oklahoma acababa de perder a su técnico, el canadiense Alen Marcina, que abandonó el barco entre noticias poco saludables. Medios como Telemundo afirmaron que de todos los empleados, sólo un par de ellos seguían con trabajo y el resto fueron despedidos o renunciaron. "Los recientes cambios en la administración del equipo resultaron una diferencia de opiniones irreconciliables", argumentó Marcina para explicar su marcha.

Con todo ese jaleo, solo, con un buen bagaje internacional a sus espaldas, sin conocer personalmente a sus nuevos jugadores, sin haber entrenado con ellos, prácticamente a pelo, apareció Gerard Nus para recuperar a un equipo que meses después llegó a disputar las semifinales de la NASL (North American Soccer League).

El reto era mayúsculo y Nus no se arrugó. Aunque solo tiene 31 años, posee una experiencia tremenda. Su currículum es extenso. Fue ayudante de Rafael Benítez en el Liverpool. Después, se marchó al Jeonnam Dragons de Corea del Sur. Su siguiente etapa llegó en el Brighton de Segunda División inglesa, como ayudante de Gustavo Poyet.

En Australia colaboró con John Aloisi en el Melbourne justo antes de unirse al equipo de Avram Grant y proclamarse con Ghana subcampeón de la Copa África tras perder la final ante Costa de Marfil en una tanda agónica de once penaltis. En el Elche trabajó en su CAR (Centro de Alto Rendimiento) a las órdenes de Ramón Planas, con quien finalmente llegó al Rayo Vallecano en junio para ejercer de secretario técnico.

Su conocimiento del idioma, del fútbol internacional y su cualificada preparación, fueron cualidades suficientes para que el Rayo Vallecano mandara a su diamante a Estados Unidos casi nada más llegar al club. Y, de ese modo, comenzó una nueva etapa con una mochila cargada de experiencias de las que aprendió para su trabajo.

"Benítez, es una persona de mucho orden, muy trabajador, le gusta controlarlo todo, no solo en cuanto entrenamientos. También lo que hacen los jugadores fuera para tener un control y una organización con la que intervenir y tener mejores resultados en el futuro", dijo a EFE de uno de sus principales mentores.

De Poyet destacó su mensaje claro envuelto en un fútbol muy atractivo que despierta mucha pasión. De John Aloisi se guardó sus charlas llenas de calidad y sus precisos análisis. Y, de Avram Grant, su trato con los jugadores: "Si todo va bien estaré con él en Gabón en la próxima Copa África. Es un psicólogo, es un bombero apagafuegos. Hay gente que hace incendios y la lía más, pero él todo lo contrario".

Tal vez, esa psicología que para Nus debe tener todo entrenador, pudo utilizarla en el Rayo Oklahoma City. Pero también sus experiencias vitales fuera del fútbol. En algunos sitios, como en Corea del Sur, vivió una soledad agobiante pese a disfrutar de una vida laboral plena. La diferencia horaria con España y la falta de comunicación (los asiáticos hablan poco inglés) fueron muros muy difíciles de superar. "Allí, en los restaurantes hablaba con las tazas", ironizó

Ahora, en Estados Unidos, salvo alguna peculiaridad a modo de anécdota, su adaptación ha sido mucho más sencilla que en Corea. Vive feliz, pero no puede evitar contar alguna peculiaridad: "En Oklahoma, todo el mundo tiene armas, incluso algunos jugadores del equipo. Pido que me digan los nombres de quiénes son porque van a jugar seguro. Con estas cosas uno no se mete", bromeó.

Oklahoma City es un paraíso de las armas y también una ciudad de 600.000 habitantes muy segura. En la América profunda, Nus no se siente solo. Puede conversar, salir, entrar, trabajar a gusto y tiene un equipo con figuras conocidas como el griego Giorgios Samaras o algún jugador como Yuma o el ghanés Derek Boateng, con recorrido en España.

A base de trabajo, de mucho trabajo, consiguió unir a un grupo que reaccionó bien con su filosofía. Y, poco a poco, consiguió lo que pocos esperaban.

"Ha sido una sorpresa positiva para mucha gente. La situación era un reto. Era complicado, no sólo a nivel deportivo, también a nivel extradeportivo. Las cosas nos afectan y son realidades y claro que la gente está pendiente. Por eso creo que tiene más mérito lo que ha hecho el grupo de jugadores cuando nadie pensaba que íbamos a ser capaces de llegar a las semifinales".

Al final, el New York Cosmos, el equipo que le recibió a Porta gayola en agosto, fue el que se encargó de liquidar el sueño americano de Gerard Nus. El equipo neoyorquino cerró el círculo y ganó 2-1 al Rayo Oklahoma en las semifinales disputadas el pasado fin de semana. El filial estadounidense del Rayo Vallecano se quedó a un paso de un título por el que nadie apostaba.

En el país de Donald Trump, no sólo triunfó el nuevo presidente de Estados Unidos. También lo hizo Gerard Nus, un entrenador joven pero sobradamente preparado que en breve volverá a España para conocer su nuevo destino de manos del club al que pertenece. Él último gran héroe americano regresará al Rayo Vallecano a la espera de nuevas misiones.

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