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Repsol apuesta por los bonos verdes para financiar proyectos sostenibles

elEconomista América - 12:19 - 23/08/2018
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  • Espera reducir en 1,2 millones de toneladas al año las emsiones de CO2

En 2017 se movieron 132.000 millones de euros a nivel global, un 78% más. eE

Repsol ha sido la primera compañía de petróleo y gas del mundo en emitir un bono verde certificado, instrumento financiero de deuda por el que se destinan los fondos obtenidos a proyectos que aporten un claro beneficio medioambiental.

Con los 500 millones de euros captados, la compañía española espera reducir en 1,2 millones de toneladas al año las emisiones de CO2, concentrando el esfuerzo inversor en España y Portugal.

"Identificamos la oportunidad de financiar proyectos para luchar contra el cambio climático a través de la emisión de un bono verde como una herramienta para enlazar el compromiso de sostenibilidad de la compañía con las finanzas", explica Mariano Benito, Director de Financiación de Repsol.

Los bonos, emitidos en mayo de 2017 y con un vencimiento a cinco años, "permiten diversificar nuestra base inversora, atrayendo a inversores socialmente responsables con unas muy buenas condiciones financieras", en una emisión que ha supuesto la financiación pública en los mercados de capitales con el cupón más bajo en la historia de Repsol.

Las acciones que se costearán con este mecanismo se agrupan en dos categorías: proyectos de eficiencia energética en el área de Refino y Química, que serán el destino principal del capital conseguido; y las tecnologías de bajas emisiones, que abren la puerta a futuros proyectos en el negocio de Exploración y Producción (E&P).

Financiación pionera en el sector

La compañía ha identificado en sus instalaciones de producción más de 300 proyectos que cumplen con los principios del bono verde, Green Bond Principles, establecidos por la International Capital Market Association (ICMA), organización para la autorregulación de los mercados de capitales, que establece "unas pautas voluntarias para promover la transparencia y la integridad de los bonos verdes".

Los proyectos incluidos dentro del Marco del Bono Verde de Repsol se integran plenamente en el Plan de Energía y Carbono 2014-2020 de la compañía, y se sumarán a otras mejoras operativas para alcanzar el objetivo marcado por este plan de evitar 2,1 millones de toneladas al año de gases de efecto invernadero en 2020.

"Otras empresas energéticas han emitido bonos verdes certificados pero, a día de hoy, todavía ninguna otra compañía del sector ha accedido a este mercado", continúa Benito, un factor de innovación que ha hecho atractivo el bono de Repsol "porque permite a los bonistas acceder a un nuevo sector". La iniciativa le ha valido el reconocimiento como 'Cleaner Energy Initiative of the Year' en los premios anuales que otorga la revista Petroleum Economist, de referencia en esta industria, por promover mejores prácticas en desarrollo sostenible.

Mercado en crecimiento

El objetivo de atraer inversión socialmente responsable "resultó un éxito, con una participación de este tipo de inversores superior al 50% del importe total colocado", si excluimos al Banco Central Europeo. "Es un porcentaje alto si lo comparamos con los bonos verdes emitidos por otras compañías -prosigue Mariano Benito- en dónde esta participación no supera la mitad del libro de colocación".

La emisión, por importe de 500 millones de euros, ha tenido "una muy buena aceptación en el mercado, con un volumen de órdenes superior a cinco veces la cantidad emitida", en una muestra de que el 'mercado verde' se encuentra en plena expansión. Según Climate Bonds Initiative, en 2017 se movieron 132.000 millones de euros a nivel global, un 78% más que el año anterior.

El bono ha atraído a inversores de todo tipo: gestoras de fondos, bancos, aseguradoras, planes de pensiones u organismos públicos, con un capital que procede mayoritariamente de Reino Unido (26%), España (19%), y de Francia (18%), otro síntoma "de que la sostenibilidad está comenzando a integrarse en la toma de decisiones de los inversores". De hecho, alrededor del 50% de los inversores que adquirieron el bono son aquellos considerados "sostenibles" (inversores ESG, por sus siglas en inglés).

Informe anual con auditoría externa

Un bono verde es un producto financiero de deuda, con rentabilidad, vencimiento y calificación crediticia, que sólo se diferencia de un bono normal porque los ingresos deben destinarse a proyectos con un impacto medible en el medio ambiente. La agencia Vigeo Eiris, especializada en evaluación de las políticas de sostenibilidad en las empresas, ha sido la responsable de certificar que la emisión se ajusta a los estándares de ICMA.

Repsol se compromete a invertir en los proyectos identificados y certificados como sostenibles la totalidad de los fondos, destinando el 55% para refinanciar proyectos ya en marcha desde 2014 y el resto a financiar otros nuevos que deben iniciarse hasta tres años después de la emisión. En caso de que algún proyecto fuese cancelado, la financiación se redirigirá a otros programas que cumplan los requisitos.

La compañía ha creado un comité de seguimiento específico, presidido por el Director de Sostenibilidad, y publicará anualmente un informe auditado externamente que detalle el gasto realizado y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) asociada a los proyectos. En línea con la política de transparencia de Repsol, el primero de estos informes ya está disponible en su página web.

Prioridad a la eficiencia industrial

La eficiencia energética, considerada por la Agencia Internacional de la Energía como el principal vector de reducción de emisiones a 2030, será la prioridad del bono verde de Repsol, con inversiones como la sustitución de equipos con tecnologías más eficientes en sus refinerías y plantas químicas. En el complejo industrial de Petronor, situado en Muzkiz (Vizcaya), con la sustitución de una turbina de vapor por un motor eléctrico que adapta su velocidad a las necesidades precisas del proceso se logrará una reducción asociada de 43.000 toneladas de CO2/año.

En Cartagena, será la mejora en la recuperación del calor en uno de los hornos lo que ahorrará consumo de combustible y 9.000 toneladas de CO2/año, en una solución ya aplicada en otras refinerías de Repsol. Para el área de Exploración y Producción "buscaremos proyectos adicionales dentro de la categoría de 'Tecnologías de bajas emisiones' en campos como la mitigación de emisiones de metano asociadas a la producción de gas o la generación eléctrica con fuentes renovables", afirma Antonio López, Gerente de Energía y Cambio Climático de la compañía.

Para López, la financiación lograda con el bono verde también responde a una trayectoria de la compañía "de muchos años implementando medidas de reducción de nuestra intensidad energética, lo que nos ha permitido no sólo disminuir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero", a un ritmo de 4,5 millones de toneladas al año entre 2006 y 2017, "sino también nuestros costes operativos".

El Plan Estratégico de Repsol, actualizado recientemente, profundiza en esa línea, con una hoja de ruta para la transición energética en la que contempla objetivos ambiciosos en cuanto a su participación en el mercado basado en el desarrollo del gas y la generación baja en emisiones. De acuerdo con su compromiso en la lucha contra el cambio climático, Repsol reducirá sus emisiones de CO2, incluso en una fase de crecimiento como la que afronta la compañía. Para ello, ha dado recientemente un paso significativo en ese sentido, tras la compra de activos de bajas emisiones de Viesgo.

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