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Repsol se convierte en el Sherlock Holmes de los hidrocarburos

Banco de ensayos del Centro de Tecnología de Repsol | Foto: Repsol

En los últimos años, Repsol ha protagonizado algunos de los descubrimientos de hidrocarburos más importantes del mundo. Suman más de 30 desde 2008, muchos de ellos en zonas identificadas por la petrolera como prioritarias. Detrás de esos hallazgos, además de un trabajo constante, existe una cuidada estrategia que descansa en gran medida en la innovación científica y tecnológica.

Pero es que la necesidad de introducir nuevas técnicas crece cada día. Los expertos señalan que el tiempo del easy oil (el crudo que era relativamente accesible y barato de extraer y refinar) está tocando a su fin. Las empresas del sector deben destinar fondos crecientes al descubrimiento y la explotación de yacimientos menos convencionales, como es el caso de los pozos en aguas profundas o ultraprofundas del Golfo de México o del pré-sal brasileño, por citar dos ejemplos. Mención aparte merece el auge del llamado shale gas (gas de esquisto o gas pizarra) en Estados Unidos, cuya explotación comienza a ser rentable tras décadas de desarrollo de una técnica llamada fracturación hidráulica (o fracking, como se ha popularizado en inglés). La inversión resulta, pues, cada vez más importante.

Cómo tomar fotografías del subsuelo

Una de los desarrollos que ha posibilitado el éxito exploratorio reciente es el Proyecto Caleidoscopio. Éste nació hace seis años con el propósito de descubrir nuevos yacimientos de petróleo y gas respetando al máximo el entorno natural. El quid está en una nueva generación de chips que, mediante el proceso de algoritmos de gran complejidad, permiten crear imágenes sísmicas. Es decir, permiten detectar la presencia de hidrocarburos en el subsuelo sin necesidad de efectuar perforaciones.

Esta tecnología, desarrollada en su totalidad por Repsol, permite analizar esa información 15 veces más rápido que el resto de compañías del sector. Se diseñó en conjunto con 3DGeo, empresa líder en la obtención de imágenes sísmicas, y el Centro de Supercomputación de Barcelona, que alberga el MareNostrum, uno de los supercomputadores más potentes de Europa. Además, se ha contado con geofísicos, matemáticos, geólogos e ingenieros españoles de primera línea.

A la luz de lo dicho, no sorprende que el Proyecto Caleidoscopio haya recibido reconocimientos internacionales. La revista Computer World premió esta iniciativa, que el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE), sito en Nueva York, consideró una de las cinco más innovadoras a nivel global. Los esfuerzos de Repsol también la hicieron finalista en los Premios Anuales de Creatividad en Electrónica y al Premio a la Innovación que concede la prestigiosa Petroleum Economist.

Detectives geológicos

Otro de las iniciativas más relevantes capitaneadas por Repsol es el Proyecto Sherlock, orientado a incrementar la tasa de éxito exploratorio y disminuir el riesgo geológico. En este enfoque multidisciplinario, que data de 2009, se combina la geología, la geoquímica y la química analítica de alta resolución. 

En resumen, el proyecto descansa sobre dos grandes áreas operativas del Laboratorio de Exploración y Producción, el centro tecnológico de Repsol. Por una parte, el Laboratorio de Roca se centra en la caracterización de muestras y su estudio microscópico; el Laboratorio de Fluidos agrupa las técnicas de caracterización de fluidos y aseguramiento del flujo. Las tecnologías utilizadas comprenden desde el escaneado de alta resolución de las muestras a la microscopía petrográfica con luz transmitida/reflejada y ultravioleta o la difracción de rayos X, y ya han sido implementadas en lugares como Mauritania, Argelia o Brasil.

Éxitos tangibles

Además de procurarle la distinción de mejor empresa de energía del mundo en 2008 según la citada Petroleum Economist, esta apuesta por la innovación ha arrojado resultados apreciables en latitudes diversas, con gran protagonismo del continente americano: Libia, Argelia, Brasil, Bolivia, Perú, Colombia, Marruecos, Sierra Leona, Venezuela, Argentina y Estados Unidos. En este último país Repsol ha efectuado hallazgos de hidrocarburos de buena calidad en abril de este año, en la prometedora zona de North Slope de Alaska.

Los descubrimientos en Brasil son particularmente reseñables. En febrero de 2012 se efectuó un nuevo descubrimiento en las aguas profundas de la Cuenca de Campos, en el pozo Pão de Açúcar. En enero de este año se inició la producción en el megacampo de Sapinhoá, cuya producción se cifra en 120.000 barriles de crudo al día en el primer semestre de 2014. La Cuenca de Santos, a la que pertenece, y en particular el bloque BM-S-9, fue uno de los cinco mayores descubrimientos del mundo en 2008. Y estos no son sino algunos ejemplos.

Otra medida del éxito de Repsol es el rápido incremento en su tasa de reemplazo de reservas: de un 35 por ciento en 2007 a un 204 por ciento en 2012. La española ha finalizado en estos años 195 sondeos exploratorios, de los cuales 60 han resultado positivos y viables económicamente, con una tasa de éxito del 31 por ciento -comparativamente muy alta-.

El equipo técnico de exploración también ha experimentado un aumento: en 2012 contaba con 1.745 personas altamente cualificadas de más de 40 nacionalidades. La plantilla dedicada a este cometido ha crecido un 150 por ciento desde 2004. Todo ello hace pensar en un futuro alentador para la compañía que preside Antonio Brufau.

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