Empresas

América Latina, la 'salvación' de las empresas españolas

A pesar de la crisis en la que sigue inmersa España, las empresas de nuestro país no van a frenar su inversión en América latina. O quizás precisamente por eso. De hecho, este 2013 vuelven a crecer: el 95 por ciento de las grandes empresas españolas espera aumentar su volumen de negocio en Latinoamérica en los próximos tres años y especialmente en Brasil y México, según el último informe elaborado por el IE Business School sobre la inversión española en América Latina. Y en 2016 esperan tener en la región una facturación mayor que en España.

Dos tercios de los activos que las empresas españolas tienen en el extranjero ya están en América Latina. Es el resultado de la apuesta estratégica que realizaron las grandes compañías españolas en la década de los 90. España se consolidó en la última década como el principal inversor europeo en la región. En 2011 elevó su participación en el total de inversiones extranjeras directas (IED) hasta un 14 por ciento del total, frente a una media del 10 por ciento en los años previos. Y en la actualidad acapara más del 15 por ciento del volumen total de la inversión extranjera.

Las operaciones de las principales compañías multinacionales españolas en Latinoamérica han sido "una tabla de salvación para enfrentar la crisis económica", tal y como señala la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en su último informe IED. Es más, Latinoamérica representó cerca de la mitad de las ganancias de 2011 para firmas como Telefónica, Santander o BBVA.

En 2012, las desinversiones de empresas españolas en la región -Telefónica, Iberdrola, Ferrovial, BBVA, Santander-para conseguir capital, y la deriva nacionalizadota emprendida por países como Argentina y Bolivia, hacían cambiar la tendencia. Pero sólo el pasado año, porque este ejercicio la presencia de las empresas españolas en América Latina retoma el crecimiento. Y dentro de tres años, ocho de cada diez compañías españolas tendrán más facturación en esa región que en nuestro país, según el IV Informe Panorama de la Inversión Española de IE Business School.

Los datos contrastan con las perspectivas de las empresas en 2012, cuando la opción mayoritaria fue congelar sus inversiones en el extranjero. Y confirma la tendencia estratégica de las compañías españolas de dar medio paso atrás para poder seguir avanzando en la región con estrategias renovadas y diversificadas. De hecho, el 81 por ciento de las 38 grandes compañías consultadas para elaborar el informe confían en obtener una facturación mayor en América Latina que en España en 2016.

En un año, el cambio ha sido notable: sólo el 46 por ciento de los empresarios consultados para el informe de 2012 consideraba que su negocio en los mercados latinoamericanos podría superar en importancia al del mercado español. "La falta de perspectivas de crecimiento en España en el medio plazo está acelerando el proceso de internacionalización de muchas empresas españolas", destaca Juan Carlos Martínez Lázaro, director del informe del IE Business School.

Las compañías españolas contemplan como una zona prioritaria de interés inversor países como Brasil (para un 94 por ciento de los empresarios consultados para el estudio), México (para un 86 por ciento) y Colombia (para un 75 por ciento). Aunque cada vez son más las empresas que quieren estar presentes en Chile, Perú y Panamá, el trío de países que más esfuerzos está realizando para captar la inversión extranjera mediante leyes y fiscalidad incentivadora. Uruguay, y su legislación proactiva a la inversión extranjera, es un buen ejemplo. 

Se mantiene el monopolio en actividades como la telefonía fija, el refino de combustible y la transmisión y distribución de energía eléctrica, pero garantiza la igualdad de trato entre inversores nacionales y extranjeros, no se requiere autorización previa ni registro, se puede operar con sociedades anónimas uruguayas -a través de sociedades de responsabilidad limitada o mediante una sociedad extranjera- estableciendo una sucursal en el país, no hay limitaciones para la contratación de personal extranjero (excepto en sectores muy específicos como la pesca) y la transferencia de capitales y beneficios al exterior es libre.

La Ley de Inversiones de enero de 2012 establece como beneficios la exención de impuestos y estímulos específicos a las inversiones. El capital humano y las buenas perspectivas económicas son a la vez causa y consecuencia de su idoneidad para la inversión. En este contexto, España ya se ha posicionado como el segundo país con más inversión directa en Uruguay.

 ?La preferencia por estos países está muy relacionada con las expectativas que generan sus economías?, explica Martínez Lázaro. Y los mercados de Colombia, Perú y Chile ?son los que presentan mejores perspectivas económicas este año -añade el experto-, seguidos muy de cerca por Brasil y México?.

En el extremo opuesto, Venezuela, Argentina, Bolivia y Ecuador son los mercados que más dudas suscitan entre las empresas españolas a la hora de invertir. No es casualidad que se trate de los países con mayor nivel de inflación del mundo, y que en la actualidad sus economías sólo representen un 10 por ciento de todo el PIB de la región.

La hostilidad del Gobierno de Hugo Chávez a la inversión extranjera es un buen ejemplo: ha impedido que se modernice una industria de gran potencial como la petrolera, que constituye el 95 por ciento de sus exportaciones, lo que ha provocado una disminución del 25 por ciento desde 1999.

Valores y riesgos

Para invertir en Latinoamérica, las empresas españolas valoran especialmente la posición geográfica y los tratados de libre comercio (TLC) suscritos, dos aspectos en los que México lleva la delantera, ahora reforzada tras la visita del presidente de EEUU, Barack Obama, a principios de este mes, con el objetivo de reforzar la alianza comercial.

Países como Panamá, Perú, Uruguay y Chile ofrecen a los inversores extranjeros altos índices de seguridad, ciudadana y jurídica, mientras que Colombia y Chile destacan por la capacitación de sus profesionales.

Tampoco es casualidad que entre los países con mayores perspectivas de negocio destaquen los integrantes de la Alianza del Pacífico: Chile, Perú, Colombia y México. Su posición geográfica resulta estratégica de cara a los mercados norteamericano y asiático. 

Coinciden, además, con los países menos afectados por la crisis económica. Según la encuesta realizada por el IE Business School, casi 7 de cada 10 empresas confían en que las turbulencias globales no afectarán a la región, el margen es mayor que en 2012, y Colombia, Perú y Chile han sido los señalados por los empresarios como los menos afectados por las turbulencias económicas mundiales.

Más allá del comportamiento de cada economía local, las empresas españolas valoran un mercado de 570 millones de personas. En la práctica, el punto fuerte que destacan las grandes compañías españolas en la zona es su pujante mercado interno, y especialmente en Brasil, donde el 94 por ciento de los empresarios consultados lo considera la principal ventaja competitiva, seguido de México (86 por ciento), Colombia (75 por ciento) y Chile (61 por ciento). A su vez, la encuesta revela que la inseguridad ciudadana y jurídica y el déficit de infraestructuras siguen siendo los mayores problemas globales que identifican las empresas españolas para el desarrollo de su actividad en América Latina.

Dos factores de futuro

España es, por detrás de EEUU, el país que más invierte en la zona, con un montante global que supera los 115.000 millones de dólares, y con Brasil, Chile, México y Colombia como principales países receptores. Pero también es un mercado con diferencias estructurales profundas, con mercados, sociedades, organismos públicos y consumidores dispares, y cada vez más complejos y sofisticados. Igual que las oportunidades y riesgos que entrañan para las empresas. "Latinoamérica necesita inversiones, aunque será cada vez más selectiva y exigirá un mayor nivel de preparación y conocimiento del mercado al inversor no sólo español, sino internacional", subraya el informe.

Entre todas las ciudades de América Latina, São Paulo (Brasil) sigue siendo la ciudad preferida a la hora de invertir, según el último informe de IE Business School. Colombia se coloca en la segunda posición, y México y Miami, empatadas, se consolidan en el tercer puesto de la región, a pesar de que la inseguridad ciudadana en Colombia y México lastra las posibilidades de sus capitales. Sin embargo, las ciudades chilenas, y especialmente la capital, Santiago de Chile, destacan en su avance en competitividad según el último ranking de las mejores ciudades para hacer negocios de la región elaborado por América Economía. Lideran el ranking Miami y São Paulo, seguidas de Santiago de Chile, convertida en un vivero de innovación tecnológica en virtud de la apuesta del Gobierno chileno por recrear un "paraíso para emergentes de todo el mundo, con facilidades tributarias, subsidios, instalaciones y permisos de trabajo".

Precisamente, de la capacidad de poner en marcha políticas de estímulo dependerá en buena medida la capacidad de la región para seguir creciendo. También hacen falta reformas importantes. Latinoamérica "no puede caer, como sucedió en el pasado, en una dependencia de las materias primas pese a los precios elevados de los que se ha beneficiado en los últimos años", como apunta el secretario general iberoamericano, Enrique V. Iglesias. Las claves de futuro: trabajar sobre todo en formación y en el desarrollo tecnológico para modificar el modelo económico.

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