Empresas

Riesgo psicosocial en el trabajo: una radiografía a las organizaciones en Chile

Foto: Archivo

El riesgo psicosocial en el trabajo constituye un factor más para sumar a aquellos elementos que son susceptibles de enfermarnos. Su principal diagnóstico es la neurosis laboral, concepto regulado en Chile por la Ley 16.744 y que establece relación de causa y efecto entre las funciones designadas a un trabajador y la acumulación de tensión psíquica que conlleva la disfuncionalidad entre el diseño o condiciones laborales y las habilidades de las personas.

A partir del año 2015 y por medio del "Protocolo de Vigilancia de Riesgos Psicosociales en el Trabajo", se ha instruido a todas las organizaciones laborales que midan cuan expuestos se encuentran sus colaboradores a factores "estresores", por medio del instrumento SUSESO ISTAS 21, para luego disponer de medidas que mitiguen la exposición al riesgo detectado.

De acuerdo con Marcelo Pinto, psicólogo organizacional, consultor y entrenador de Human Performance Institute, si el Estado contempla entre sus políticas públicas prioritarias la salud laboral, es porque se está frente a una crisis epidemiológica (aumento de licencias asociadas a enfermedades mentales causadas por el trabajo). Si existe un instrumento definido y estandarizado, y organismos administradores que orientan el proceso de evaluación es porque se requiere de metodologías que permitan mirar por dentro las organizaciones y experimentar desde lo empírico a las falencias laborales.

Entonces, afirma el experto, a tres años de la puesta en marcha de la ley, haciendo obligatoria la evaluación a todos los centros de trabajo del país, sin excluir ningún giro, se esperaría una gran adherencia a la evaluación y aplicación de medidas, pero lamentablemente esto no es así.

Hasta aquí la radiografía es conducente al diagnóstico. ¿Y ahora qué? se pregunta el experto, Leyes y método pierden su fuerza si no se considera lo más relevante: el factor humano. Todo lo que pasa en una organización es a causa y consecuencia de una relación, por ello las medidas deben estar alineadas entre la misión, visión y valores que emergen de la cultura organizacional, la conciencia de que es inaceptable que el trabajo enferme a las personas y la responsabilidad ética de profesionales que cuenten con competencias en la mejora del espacio intersubjetivo.

Por todo esto, el protagonismo debe ser transversal: directivos comprometidos con el éxito del proceso y ocupados en la calidad de vida de sus colaboradores, considerando ésta como una oportunidad de conocer aún más el potencial de su organización.

Trabajadores empoderados en sus derechos y responsables de su salud mental. Y, por último, considerar la asesoría y acompañamiento experto en la gestión del riesgo psicosocial, no solo por las implicancias técnicas que esto conlleva, sino también por la responsabilidad moral. Todo ello no sólo es garantía de progreso organizacional, más bien es la oportunidad imprescindible de perpetuar un vínculo sano y digno entre el trabajo y el trabajador.

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum0