Educacion

Imparten clases de español en Buenos Aires para refugiados LGBTI

Buenos Aires, 29 oct (EFE).- La Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), con la colaboración de la Embajada de los Países Bajos y la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires impartió hoy la primera clase de español para personas LGBTI refugiadas.

La iniciativa, titulada "El idioma como puente de inclusión", busca integrar a personas con condición de refugiadas por formar parte del colectivo LGBTI en la sociedad argentina, y utiliza el español rioplatense como factor que les servirá para conseguir un trabajo o acceder al sistema de salud y educativo.

Las oficinas de la FALGBT, ubicadas en pleno centro porteño y que cotidianamente funcionan como un centro de atención integral de asesoramiento, reclamos y denuncias, se convierten desde este lunes en un espacio "seguro" donde cerca de una decena de refugiados podrán aprender la lengua local sin temor a ser excluidos por su condición sexual.

"Es la primera vez que podemos tener un espacio seguro en el cual podamos enseñar un idioma a personas que vienen huyendo de sus países donde son perseguidos por motivos de orientación sexual o identidad de género", contó a Efe Mariano Ruiz, integrante de la secretaría de Relaciones Internacionales de la FALGBT.

Desde hace dos años esta Federación ayuda a refugiados en Argentina por su condición sexual, que llegan al país gracias a la iniciativa de una organización canadiense que trabaja para que el colectivo LGTBI pueda llegar a países que se encuentran dentro de una "zona segura", como Argentina.

"Tratamos de brindarles todas las herramientas que están a nuestro alcance a pesar de que somos una organización de la sociedad civil y contamos con pocos recursos", concretó.

La treintena de refugiados LGBTI con los que trabaja la Federación vienen de países como Jamaica, Rusia, Ghana, Egipto o Ucrania y de países de Latinoamérica y el Caribe.

A pesar de que el "principal problema" es el idioma, el "proceso inflacionario" que sufre el país austral.

"La ayuda estatal se ha recortado al máximo y conseguir un trabajo es un gran desafío, no solo para argentinos y argentinas sino para solicitantes de refugio o inmigrantes", reconoció Ruiz.

Estos alumnos -en su mayoría jamaicanos y rusos- huyeron de sus países amenazados por situaciones violentas y buscan en este nuevo destino para ellos mejorar su condición de vida.

"Me gusta vivir aquí porque tengo libertad para salir fuera, encontrarme con mi gente y disfrutar la vida como creo que debe ser disfrutada. Conociendo diferentes culturas, diversidad y tratando de aprender más de ellas", dijo en declaraciones a Efe Kimarley Samuels, un estudiante originario de la región de Saint James.

Para Samuels, de 29 años y cocinero en un restaurante alemán de la capital, es un "desafío" comunicarse con los argentinos, y considera que estas aulas le ofrecen un lugar cómodo donde aprender sin ser juzgado.

De la mano de una maestra voluntaria local, Laura Sherman, los nuevos alumnos aprenderán no solo el lunfardo porteño, sino también el lenguaje inclusivo.

"Hoy estoy jugando porque es la primera vez, los estoy conociendo. Estamos jugando para que se relajen, para que sepan que esto no es un perfil académico donde tienen que rendir sino que es algo para ellos", indicó.

Sherman es también periodista y locutora y destacó que la "diferencia cultural" entre ellos es también una herramienta de aprendizaje más allá de la diversidad.

"Muchas veces querés ayudar y no sabés cómo", transmitió sobre la situación de los refugiados, "cuando me llega la propuesta veo que es la forma ideal para combinar ese deseo tan grande de ayudar para que se integren y a la vez enseñarles algo tan básico como el idioma".

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