Economía

Tarjetas de crédito, telecos y aerolíneas se beneficiarán de la nueva era entre Cuba y EEUU

La posible normalización de las relaciones podrían suponer un importante avance para las multinacionales estadounidense de distintos sectores, como el de las tarjetas de crédito, las telecomunicaciones y el transporte. Visa y MasterCard podrían sacar provecho de los 11,3 millones de residentes cubanos si se amplían las actividades bancarias. American Airlines, Delta Airlines o United Continental, podrían incrementar su presencia en la isla, así como cadenas de hoteles o cruceros.

Aunque los detalles aún no se han materializado, y tardarán en hacerlo dada la oposición del Congreso, fondos como el Herzfeld Caribbean Basin Fund (CUBA), se disparaba en bolsa más de un 46% mientras el presidente Barack Obama se dirigía a la nación para anunciar la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

En un nuevo golpe de efecto de la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos anunció su disposición para reanudar las relaciones diplomática con Cuba tras más de medio siglo marcado por el embargo entre ambos países. La liberación del contratista estadounidnese, Alan Gross y otro agente de inteligencia, cuya identidad no fue dada a conocer, sirvieron de precedente para una decisión que llevaba 18 meses orquestándose a puerta cerrada y donde el Papa Francisco jugó un papel conciliador entre Obama y el presidente cubano, Raúl Castro.

"Estos 50 años de aislamiento no han funcionado, es momento de cambiar de postura", ha dicho el presidente de EEUU, durante un discurso en el que anunció una relajación de los límites comerciales o de viajes. Cuba también será retirado como país patrocinador del terrorismo por parte del Departamento de Estado. "Hoy vamos a renovar nuestro liderazgo en el continente americano. Vamos a levar las anclas del pasado porque es necesario alcanzar un futuro mejor: para nuestros intereses nacionales, para las personas que viven en Estados Unidos y para el pueblo cubano", añadió el Comandante en Jefe de la mayor economía del mundo en lo que definió como un nuevo capítulo para las relacciones entre Washington y La Habana.

De forma simultánea, Castro compareció en un discurso televisado en Cuba donde informó sobre su conversación con su homólogo estadounidense. "Hemos sido capaces de avanzar en las soluciones de algunos temas de interés para ambas naciones", dijo. "Esta decisión del presidente Obama merece el respeto y reconocimiento de nuestro pueblo", señaló en referencia a la decisión de liberar a Gross, detenido durante cinco años por el régimen de Fidel Castro y uno de los principales escollos para reanudar las conversaciones diplomáticas entre ambos países.

Además, La Habana también liberará a un agente de inteligencia estadounidense que lleva más de dos décadas preso y que jugó un papel esencial a la hora de desenmascarar espías cubanos en Estados Unidos. El gobierno de Castro también podría haberse comprometido a poner en libertad a otros 53 presos que Washington califica como prisioneros políticos. A cambio, la administración Obama liberó a tres cubanos detenidos en Florida y acusados de espionaje, relajará restricciones en los viajes, transferencias, envíos y relaciones bancarias con la isla.

"Esto no significa que el principal problema ha sido resuelto", especificó el presidente cubano durante su comparecencia televisiva. "El bloqueo que causa mucho daño humano y económico a nuestro país debe cesar", aseguró. Un proceso que, en realidad, no está en manos de la administración Obama sino del Congreso. Desde los primeros coletazos de la Guerra Fría los legisladores orquestaron una enrevesada red de leyes que se tradujeron en sanciones económicas contra La Habana, de ahí que el Capitolio será el que tenga la última palabra a la hora de eliminar totalmente el embargo. Algo que se promete complicado.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, criticó duramente la decisión de Obama que tachó de "una concesión sin sentido". "Las relaciones con el régimen de Castro no se deberían revisar, y mucho menos normalizar, hasta que el pueblo cubano pueda disfrutar de la libertad - y ni un segundo antes", dijo Boehner en un comunicado. Recordemos que a partir del próximo enero ambas Cámaras del Capitolio estarán en manos republicanas, algo que puede dificultar aún más el avance de las conversaciones. "La decisión del presidente de recompensar al régimen de Castro e iniciar el camino hacia la normalización de las relaciones con Cuba es inexplicable", dijo en un comunicado el senador republicano por Florida Marco Rubio, hijo de cubanos. Rubio, quien será presidente de la Comisión de Exteriores del Senado, prometió que hará todo lo que esté en su mano para "bloquear este intento peligroso y desesperado del presidente para pulir su legado a expensas del pueblo cubano".

Aún así, las distintas conversaciones telefónicas entre Obama y Castro, algunas de ellas intercedidas por el Vaticano, se convierten en el primer contacto conocido por el público entre un mandatario estadounidense y su homólogo cubano desde la revolución cubana en 1959.

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