Economía

"España debe ser la puerta de entrada de la inversión mexicana en Europa"

  • Gutiérrez Candiani, presidente del Consejo Coordinador Empresarial de México

Gerardo Gutiérrez Candiani es el responsable de dar voz a las reivindicaciones de los empresarios en un país tan extenso y plural como es México. No en vano, como presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) ostenta la representación de siete organismos asociados y cinco invitados permanentes.

A pesar de lo complejo de su tarea, Gutiérrez Candiani se ha ganado la confianza del empresariado en el país azteca, hasta el punto de que enfila su tercer mandato al frente del Consejo, una continuidad que la organización no había presenciado en 38 años. Igual de histórico es el estado en que se encuentran las relaciones entre España y México, según explica el presidente del CCE, a su paso por Madrid, acompañando al presidente Enrique Peña Nieto.

La presencia empresarial en esta visita de Estado es muy amplia. ¿A qué se debe?

Es cierto: nunca antes el contingente de empresarios había sido tan nutrido y eso se debe a que la visita se produce el mejor momento, cuando las relaciones entre México y España están mejor que nunca. La inversión se halla en niveles históricos. En el primer nivel, el propio de las grandes empresas tanto españolas como mexicanas hay mucho ya conseguido. Ahora, podemos pasar a la siguiente fase: las pymes.

Las reformas estructurales inéditas que está viviendo mi país abren un área de oportunidades enorme. Insisto en que es el momento de invertir: hay incentivos, a los que se suma el know-how que aportan las empresas mexicanas que, a su vez, están necesitadas de servicios tecnológicos que nos pueden aportar las empresas españolas; para nosotros la I+D es fundamental.

Parece que las empresas mexicanas están aprovechando mejor este momento, ¿no cree?

No en vano confluyen varios factores, entre los que destacaría que los cambios laborales han hecho de España un país muy competitivo y que sus perspectivas generales de medio y largo plazo ha mejorado mucho. Además, las empresas mexicanas buscan nuevos mercados, aparte de Estados Unidos. Por otro lado, gracias al Gobierno español, nuestro tratado de libre comercio con la UE se está poniendo al día.

¿Pero no cree que España podría hacer más, que podría aprovechar mejor esta coyuntura?

España es el enlace, la interconexión natural de México, y de América Latina en su conjunto, con Europa. Sinceramente, aún les queda a ustedes mucho que potenciar en ese ámbito. Sólo hay que mirar la evolución de nuestra relación con Estados Unidos: antes del tratado Nafta el intercambio comercial no pasaba de 40.000 millones de dólares al año; con el tratado pasamos a 750.000, en solo 20 años. Cabe una evolución similar en el caso de España, porque puede y debe ser la gran puerta de entrada de las inversiones mexicanas en Europa.

¿Cree que la inversa también es cierta, que México es el mejor pórtico para España y Europa en América Latina?

Sin duda, ése es el complemento a la tesis que he expresado anteriormente. Se dan todas las condiciones para que España tenga una posición preferente desde este punto de vista. Éste es el momento para poner en pie una gran alianza que nos sirva de potenciación mutua. No se trata de una colaboración política, porque ya la hemos alcanzado, sino de una alianza profunda en el ámbito empresarial y comercial.

¿Cree que los políticos españoles son conscientes de ello? Los empresarios parece que sí, en la medida en que ya operan allí más de 4.000 empresas...

Sin duda, los empresarios de ambas orillas creo que ya se han percatado de esta circunstancia y de lo mucho que hay por ganar si los dos países cada vez están más ligados; las autoridades vendrán después, debido a que sus tiempos siempre son más lentos, aunque eso no quita que tengamos que recordarles dónde están las oportunidades. Pero ya hay bases sobre las que podemos ponernos a trabajar.

Volviendo a México, ¿qué sectores ofrecen las mejores oportunidades a las empresas?

Hay un cambio en el sector educativo que abrirá muchas puertas. Cerca de 100.000 ingenieros se gradúan al año en México, algo que muy pocos países pueden igualar. En detalle, el sector más prometedor es sin duda el energético, especialmente, en renovables. Aquí están ya las grandes como Iberdrola o Acciona, pero hay un nicho muy amplio para las pymes, en la medida en que necesitamos labores de mantenimiento muy especializadas o proveedores de componentes.

Paralelamente, tendremos aprobadas en junio nuevas leyes, en este ámbito y en el de las telecomunicaciones, que aseguran la seguridad jurídica de la inversión y también la colaboración entre empresas. Sólo en el ámbito energético tenemos 50 especialistas trabajando día y noche en cinco grandes áreas: hidrocarburos, gas, electricidad, contenido nacional y fiscalidad.

Menciona a menudo las reformas recientes en México, ¿cuál es su verdadero calado?

Se ha dado la difícil circunstancia de que coinciden los factores económicos y políticos necesarios para hacer reformas profundas. El Gobierno federal, el Congreso de la Unión y el sector privado trabajan al unísono con visión de Estado. Empezamos con la reforma laboral y terminaremos en junio con las dos leyes secundarias ya citadas sobre telecomunicaciones y energía.

Bajo la inspiración de los Pactos de La Moncloa, perseguimos un acuerdo político basado en las coincidencias, mientras el sector privado, que allí está muy bien organizado, hizo propuestas claras y hizo posibles los equilibrios.

Con todo, persisten problemas como la informalidad en el funcionamiento económico, que los expertos cifran en el 60 por ciento?

Combatirla es parte de la agenda del sector privado. Una parte se destina a la modernización de la economía; otra tiene que ver con lograr mayor solidez institucional, basada en justicia, Estado de Derecho, gobernabilidad democrática y ataque contra la corrupción. La lucha contra la informalidad también pasa por una reforma fiscal que permita que todos los mexicanos que están en condiciones de contribuir al bien común lo hagan. Hoy hay muchos millones que no lo están haciendo. Involucrar a toda esa gente es uno de los retos de México.

A propósito de la reforma fiscal, parece que tal y como la plantea el Gobierno a ustedes no les convence?

Las negociaciones están todavía en un punto álgido y lo que puedo decir es que estamos trabajando estrechamente junto al Gobierno a través de mecanismos de interlocución como la Comisión Intersecretarial para el Combate de la Economía Ilegal, que permite discutir medidas y hacer propuestas.

Las reformas están en marcha, pero México crece moderadamente, aunque el Gobierno aún establece unos objetivos altos?

No son objetivos gubernamentales, también nosotros asumimos que en el medio plazo podemos estar creciendo al 5 por ciento interanual. Si el primer arranque ha sido moderado se debe a varios factores. Por un lado, en Estados Unidos la economía ha sufrido por la dureza del invierno; por otro lado, descendió la producción de Pemex y tampoco la inversión en infraestructuras cumplió con las expectativas. Ahora bien, en la mayor parte de los casos, se debe a factores puramente coyunturales.

Pero hay factores estructurales como es el tamaño excesivamente pequeño de las empresas en México, ¿cómo corregirlo?

Ayudarán avances como la nueva Ley de Competencia, que está desregulando en gran medida (hasta el 80 por ciento en ámbitos como el farmacéutico) sectores clave. Además, trabajamos para solucionar otros problemas de la pyme como su elevada mortalidad: realmente sólo hay un 10-15 por ciento de empresas de este tipo que lleguen a los 10 años de vida, lo que implica un desperdicio de recursos humanos y de capital. La financiación también es clave, por lo que estamos creando fondos de garantía para créditos, además de un fondo para poder pagar avalas (que allí se piden para todo).

Mientras medidas como ésas surten efecto, ¿han solicitado los empresarios mexicanos al Gobierno algún estímulo o inversión para el corto plazo?

No sólo lo hemos pedido, sino que lo trabajamos: Hemos propuesto cerca de 80 medidas para la reactivación de la economía. Pero todas estas medidas necesitan verse acompañadas por reformas para el medio y el largo plazo, porque el verdadero reto de México es romper con los crecimientos inerciales tan pequeños que venimos arrastrando desde hace dos o tres décadas. Es más, más allá de reformas internas, nuestro país quiere proyectarse internacionalmente; de ahí que hayamos sido, por ejemplo, un actor fundamental en la aprobación del Tratado del Pacífico.

Contamos con un equipo de 250 especialistas, de los mejor preparados del mundo, que enviamos a las negociaciones de acuerdos semejantes a ése. Trabajamos, por ejemplo, con objeto de que el Nafta avance más allá del libre comercio y suponga una verdadera integración. No olvidemos que ahora mismo el bloque energético más importante del mundo, por encima de Oriente Medio, es Norteamérica.

En lo que concierne al mercado laboral, ¿no son necesarios más avances?

Ya hemos tenido una reforma en este ámbito que se estuvo discutiendo durante más de 30 años y que sin duda ha aportado flexibilidad en la contratación y ya contamos con una mano de obra muy competitiva y especializada. Prueba de ello es que, en la industria automovilística, nos situamos entre los cinco países que más exportan del mundo. En fabricación de electrodomésticos, por otro lado, somos líderes y también muchos de los teléfonos móviles que ustedes llevan en sus bolsillos se han fabricado en México.

Ahora bien, si hay que profundizar en este ámbito, en el estrictamente laboral, debe hacerse a través de la educación y cumpliendo el reto que nos hemos impuesto de llevar la inversión real en I+D desde el 0,45 por ciento del PIB hasta el 1 en el próximo sexenio.

Más allá de las reformas internas, ¿cómo les puede afectar el cambio de política monetaria de la Fed?

Nos puede afectar la subida de tipos de interés, pero también es cierto que contamos con un muy buen banco central que ya ha tomado sus medidas, como bajar sus propios tipos al 3 por ciento, un nivel que no habíamos tenido en 50 años. Además, nuestra integración es ahora muy estrecha y equilibrada con Estados Unidos: el intercambio comercial diario entre los dos países es de cerca de 2 billones de dólares diarios.

De nuevo en clave de problemas internos, la seguridad aún es un factor que hay que tener en cuenta, aun cuando Peña Nieto está avanzando mucho en su control. ¿Cómo lo ven los empresarios?

Ya el presidente Calderón supo dar una lucha valiente y frontal que se saldó con avances importantes. Peña Nieto ha sabido recoger lo bueno de esa etapa y desplegar una estrategia de arrebatamiento de influencia a los cárteles que, hasta ahora se podían permitir disputar la autoridad del Estado. Ahí tenemos el éxito cosechado contra el cártel de Michoacán y otras dos operaciones que se han llevado a cabo contra dos organizaciones criminales semejantes. Por tanto vemos avances, pero desde luego sigue siendo un tema muy sensible para los mexicanos.

Además, no hay que perder de vista que este problema no solamente se ataja con acciones policiales y militares. Necesitamos leyes, desarrollo económico y un compromiso de la sociedad, a la hora de ser más denunciante cuando presencia comportamientos criminales que hacen posible el crecimiento de este tipo de organizaciones.

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