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Trump y las vacaciones, un romance furtivo entre cenas y campos de golf

- 18:17 - 10/08/2018

    Washington, 10 ago (EFE).- En un país como Estados Unidos, en el que las vacaciones no son un derecho laboral reconocido, pasaría desapercibido el desprecio de su presidente, Donald Trump, hacia este tipo de respiros, si no fuera por el hecho de que él mismo disfruta de ellos, bajo un supuesto descanso "trabajando".

    Como si de un romance secreto se tratara, Trump se empeña en disimular que se encuentra de vacaciones con constantes exhibiciones de su actividad que contrastan con una agenda oficial que aparece casi vacía día tras día.

    Durante años, Trump ha atacado a quienes se tomaban vacaciones, poniendo especial énfasis en su predecesor, Barack Obama (2009-2017), del que criticaba sus estancias en la isla de Martha's Vineyard (Massachusetts), donde el demócrata jugaba al golf.

    "Barack Obama jugó al golf ayer. Ahora se va de vacaciones 10 días a Martha's Vineyard. Bonita ética de trabajo", aseveró irónicamente en su cuenta de Twitter el magnate allá por 2011, cuando aún estaba lejos de llegar a la primera línea de la política estadounidense.

    Entre ese tuit y agosto de 2016 -poco antes de ser elegido presidente-, Trump tuiteó al menos en 27 ocasiones cuestionando los retiros del entonces mandatario, lo que el neoyorquino parece haber olvidado ahora que usa Twitter desde su club de golf de Bedminster, en Nueva Jersey.

    Y es que Trump vincula la idoneidad para un empleo con tomar esas pausas: "No te vayas de vacaciones. ¿Qué sentido tiene? Si no disfrutas de tu trabajo, estás en el trabajo equivocado", comentaba en su libro de 2005 "Piensa como un multimillonario".

    Conocedores de la situación, tanto este año como el anterior, la Casa Blanca y el propio Trump se han esmerado en darles a las vacaciones una apariencia diferente a la normal, sin emplear este término y explotando el uso del verbo "trabajar", tanto ahora como durante el curso en Mar-a-Lago, el complejo turístico en Florida propiedad del presidente.

    El equipo de Trump ha argumentado también que la residencia presidencial está de reforma; unas obras que habían sido planeadas durante años y por las que el atípico mandatario tendría que estar fuera de Washington.

    Durante una mesa redonda celebrada en el exclusivo club de Nueva Jersey, el líder estadounidense volvió a presumir esta semana de que ha tenido "mucho trabajo" en Bedminster.

    "Es un proyecto (la reforma) de largo plazo y que fue aprobado hace años. Y dije, bueno, supongo que será un buen sitio para estar mientras (...). La hecho de menos (la Casa Blanca). Me gustaría estar allí, pero esta es una buena forma de hacerlo", aseguró Trump, quien en el verano de 2017 ya pasó una estancia en el enclave.

    Cenas con empresarios, encuentros con seguidores, un mitin y una mesa redonda han sido los únicos eventos programados para el presidente después de que llegara al recinto la noche del pasado 2 de agosto.

    La razón de esta escueta lista es que su equipo se ha "rendido" en sus intentos por rellenar sus días de vacaciones con reuniones productivas con objeto de evitar que Trump use Twitter para comentar sus programas televisivos favoritos o generar conflictos con otros países, según el portal especializado "Axios".

    De acuerdo a este medio, Trump pasa horas jugando al golf en las instalaciones de Bedminster y saludando a los adinerados clientes, con el consecuente reto que supone para su equipo de seguridad.

    Las supuestas vacaciones "trabajando" del magnate han sido el tema estrella de los humoristas más reconocidos de la televisión estadounidense estos días y han hecho que los medios de comunicación publiquen estadísticas que comparan los días pasados jugando al golf por Trump y por Obama, un cotejo del que el neoyorquino no sale bien parado.

    La estadía vacacional aparentemente se extenderá más allá del lunes 13 de agosto, cuando la agenda presidencial incluye una ceremonia en el estado contiguo a Nueva Jersey, Nueva York.

    Aunque en otros países se considera un ataque a los derechos laborales que un dirigente político renuncie o cuestione la necesidad de sus propias vacaciones, Estados Unidos, paradigma del neoliberalismo, no las reconoce como un derecho y se remite a los convenios entre trabajadores y empresas, de forma que muchos empleados no descansan durante todo el año.

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