Cultura

Lluvia de orejas en histórico festival benéfico en Manizales

Manizales (Colombia), 11 ene (EFE).- Una noche para enmarcar resultó ser el tradicional festival benéfico de la Feria de Manizales en el que se cortaron diez orejas, dos de ellas simbólicas.

Los diestros Antonio Ferrera, Sebastián Castella, Luis Bolívar y Álvaro Lorenzo consiguieron cortar dos apéndices, cada uno. Mientras El Juli y Cristóbal Pardo se llevaron una oreja como premio.

Los novillos toros de Ernesto Gutiérrez Arango fueron notables en su comportamiento. Uno de ellos, el lidiado en sexto lugar por Lorenzo, obtuvo el perdón del Palco.

FICHA DEL FESTEJO

Novillos toros de Ernesto Gutiérrez Arango, nobles sin excepción. El sexto fue indultado. Al primero se le dio la vuelta al ruedo

Antonio Ferrera, espada caída y dos orejas.

El Juli, oreja. Tres cuartos y oreja.

Sebastián Castella, pinchazo y entera. Dos orejas.

Cristóbal Pardo, dos pinchazos y espadazo. Oreja.

Luis Bolívar, espada baja. Dos orejas.

Álvaro Lorenzo, dos orejas simbólicas.

Guillermo Valencia, pinchazos y golpes de descabello sin suerte. Tres avisos.

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MANIZALES, DIEZ OREJAS EN HISTÓRICO FESTIVAL

Noche de fantasía taurina la del festival taurino de la 64 versión de la Feria de Manizales. Más allá de la de decena de orejas cortadas, hubo un gran encierro de Ernesto Gutiérrez Arango y un torero que marcó distancia frente a sus alternantes, Álvaro Lorenzo, autor de una obra de colección.

La inolvidable jornada comenzó con otra magistral presentación de Antonio Ferrera. La variedad en el capote y los raptos artísticos en la muleta calentaron bien temprano la noche. Dos orejas, pese a la estocada defectuosa y vuelta al ruedo al bravo y encastado de Gutiérrez.

Al segundo de la noche, El Juli debió aplicar buena parte de sus fundamentos para hacerse a él, aunque el animal no olvidó esa punta de violencia que llevaba encima. Oreja.

El tercero tuvo nobleza pero menos fuelle que los anteriores. Sebastián Castella aprovechó esos primeros momentos de lucidez del novillo para dejar series de muletazos. Luego, el francés piso los terrenos cortos que bien conoce. Dos orejas.

Otro hijo que puso en alto la divisa local fue el corrido en cuarto turno. Novillo toro que fue de largo y dejó gran sensación en los tendidos.

Cristóbal Pardo lo aprovechó en el capote y en el lucido tercio de banderillas. La muleta encontró siempre las mejores respuestas del ejemplar. Oreja.

El quinto tuvo problemas en los cuartos traseros, pero Luis Bolívar supo cómo ayudarlos a resolver con lidia a media altura y sin obligarlo mucho. Al final, la plaza reconoció el esfuerzo del torero colombiano y el palco concedió dos orejas.

Y la gran faena de la noche vino enseguida de las manos y el arte refinado, como el café de estos lares, de Álvaro Lorenzo. El toledano escribió una página de oro con muletazos que perdurarán por mucho tiempo en la memoria de los viejos aficionados. Dos orejas simbólicas después de un inexplicable indulto.

Guillermo Valencia no pudo unirse a la fiesta. Anduvo bien con el noble que le correspondió, pero falló con los aceros. Escuchó los tres avisos. EFE

vd/ocm/ics

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