Cultura

La obra "Hombre tenía que ser" lanza un grito por el cuidado de la autoestima

México, 12 may (EFE).- Los problemas "graves" de autoestima de la actriz Thelma Dorantes la estuvieron acompañando hasta que se dio cuenta de que ella misma se estaba complicando la vida; de esta revelación surgió la necesidad de "gritarle al mundo" el mensaje que transmite su obra, "Hombre tenía que ser".

La toma de conciencia de "lo importante que es el amor y el respeto a uno mismo", indica la actriz en una entrevista con Efe, articula esta tragicomedia, de la que Dorantes también es autora y que se encuentra a las puertas de cumplir 1.100 funciones.

"Las zancadillas más terribles nos las metemos a veces nosotros mismos", afirma Dorantes, quien los fines de semana sube al escenario de la Carpa Geodésica de San Ángel y se transforma en Marcia, una mujer "llena de ilusiones y de planes", pero que es "su propia enemiga".

Una situación que desemboca en una tendencia a "estar culpando a la vida o a los demás", y de ahí el nombre de la obra, explica la actriz.

Como le dijo una vez una espectadora, "Hombre tenía que ser" es "como ir a hacer una gimnasia de emociones", en las que temas como el daño que puede hacer la dependencia de alguien o de algo quedan revestidas de humor.

Acompañada por el actor Mario Ochoa, quien ayuda a introducir algunos fragmentos musicales, la obra está repleta de "mucha crítica de todo tipo", de "subtextos" que el espectador dispuesto puede captar.

Dorantes afirma que a lo largo de los doce años en los que lleva trabajando en la obra ininterrumpidamente ha recopilado experiencias del público que le demuestran que los espectadores "se llevan motivos para hacer cambios en su vida".

Por ejemplo, dice que ha escuchado testimonios de personas que dejaron de pensar en el suicidio tras ver la representación, o de un hombre que se dio cuenta de que estaba volcando toda su "frustración, odio y coraje" en sus hijos.

Esto ocurre, defiende la actriz, porque "el teatro es un arma cargada de futuro; cualquier situación te puede dejar algo importante para que reflexiones, pero el teatro es algo vivo, muchas veces sientes que eres tú quien está viviendo aquello".

En más de una década, la obra ha tenido tiempo para evolucionar, a base de improvisaciones que "se quedan" en funciones posteriores.

Tampoco ella es la misma persona que cuando comenzó, al menos personalmente, ámbito en el que considera que ha aprendido a poner ciertos "límites amorosos".

Lo que no ha cambiado ha sido su actitud encima del escenario: "Trato siempre de entregar todo en la función y esto ha sido un ingrediente importante", señala Dorantes, quien asegura que mientras actúa siente una gran conexión con el público, y nota desde "su respiración" hasta si lo que ven les está gustando o no.

"Este es el reto del teatro, hacer aquello que haces cientos de veces como si fuera la primera vez, con esa frescura y la emoción", reflexiona la actriz.

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