Cultura

Vicente Rojo: "En el diseño y la edición me he hecho la ilusión de ser útil"

México, 27 mar (EFE).- El "amor al libro" llevó al pintor y escultor Vicente Rojo a compaginar su arte con el diseño gráfico editorial, aspectos que desarrolló en equilibrio y que revelan un trasvase "constante" en su obra, asegura el artista, quien a sus 83 años no entiende la vida sin trabajar.

A pesar de que lleva una década dedicándose exclusivamente a la pintura por problemas de salud, Rojo (Barcelona, 1932) siempre llevó de manera paralela su vertiente en la creación pictórica y escultórica con la del diseño, "con el mismo interés e intensidad", indica en una entrevista con Efe.

"En el campo del diseño y la edición me he hecho la ilusión de ser útil social, cultural y políticamente", explica, señalando que en la pintura y escultura tiene "la idea contraria": "Es algo que yo he necesitado hacer, pero algo que me ha permitido volar, salir, crear cierto misterio, cosa que en la parte de edición no se puede hacer".

La exposición "Obra compartida", que presenta desde hoy hasta el próximo 12 de abril el Colegio Nacional de la Ciudad de México, recoge los trabajos del mexicano en los "libros de artista o libros en edición limitada".

Por petición de los autores, de la editorial o por iniciativa propia, Rojo acompañó con sus creaciones a las palabras de Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Fernando del Paso, Juan Villoro, Carlos Fuentes y Miguel León-Portilla.

Amante de los libros, a los que se refiere como "monumentos", reconoce sentirse "ajeno" a la incursión de los formatos electrónicos en el mercado, y estima que el soporte físico va a seguir estando presente durante "muchísimos años".

"Yo empecé a trabajar en diseño con todavía los tipos móviles que inventó (Johannes) Gutenberg, a mediados de los años 50, y a mí me gusta el libro objeto; entiendo que hay grandes ventajas en el libro electrónico, pero a mí ya no me corresponde", sostiene.

Sigue trabajando a diario: "Lo he hecho desde que tenía 13 años y desde que empecé no he parado, eso sí lo tengo muy claro. Y además siempre con gusto y siempre extraordinariamente bien acompañado, que es muy importante para mí", afirma.

También asegura que sigue batallando con esa sensación que "no se pierde nunca", la de la obra inacabada, algo que enfrenta con su "sistema" de trabajo.

"En cada cuadro hay ocho o diez cuadros, entonces llega un momento en el que considero que la décima versión es el cuadro que vale la pena mostrar", opina el creador de las series "Negaciones", "Recuerdos" o "México bajo la lluvia".

Señala que el trabajo de diseñador, que desarrolló en el mundo editorial, siempre "le encantó", aunque ya no lo ejerza.

Lo hizo en publicaciones como el suplemento "México en la Cultura", la revista "Plural" o en la editorial Era, de la que fue cofundador y director artístico.

Rojo recuerda cómo desde pequeño ya se dedicaba a diseñar anuncios en papel de las películas que veía en el cine, replicando las caras de los actores y los créditos e inventando "algún textito".

En la actualidad, el artista se encuentra preparando una muestra "grande" sobre su figura, que tendrá lugar en mayo en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) y en la que habrá "36 pinturas y 20 esculturas nuevas", algunas de ellas en formato mayor, adelanta.

En esta exposición, que recibirá el nombre de "Escrito/pintado", se plasmará el trasvase de disciplinas que ha supuesto su trayectoria y que "ha sido permanente, afortunadamente".

Acepta, solo parcialmente, que se refieran a él hablando de su pertenencia en la "generación de la ruptura", aunque remarca que esta "ya había comenzado antes" con figuras como Carlos Mérida, Pedro Coronel o Rufino Tamayo.

"Ellos son los que dieron la apertura realmente a la que se conocía como Escuela Mexicana de Pintura, que es una cosa extraordinaria, pero que en determinado momento ya estaba en decadencia", dijo el artista.

Rojo nació en Barcelona y fue sobrino de un conocido jefe republicano que se opuso al levantamiento del dictador Francisco Franco.

Emigró en el año 1949, para reunirse con su padre, quien permanecía en el exilio tras la Guerra Civil española (1936-1939).

"Me di cuenta de que este iba a ser mi país y no he perdido ese interés, lo mantengo", corrobora el artista, quien incluso cuando vuelve a España para participar en exposiciones se presenta como "pintor mexicano", nacionalidad con la que se siente identificado por completo.

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