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¿Bonos al 26% de interés? El opaco acuerdo de Venezuela con Nomura levanta muchas dudas

Víctor Ventura - 18:09 - 10/02/2017
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  • Los bonos tienen valor facial de 3.000 millones, el triple de lo que recibirá

  • El interés podría dispararse al 250% si el Gobierno declara default antes de 2020

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El presidente de BCV, Nelson Merentes Foto: Reuters.

El pasado miércoles, el Banco Central de Venezuela (BCV) anunció que estudiaba una operación de recompra de bonos con Nomura durante tres años para obtener algo más de 1.000 millones de dólares. La operación no está cerrada aún, y no se conocen datos de las condiciones, más allá de que tendrá un "interés atractivo". Pero las cifras que sí se conocen apuntan a que el BCV podría llegar a pagar un máximo del 26% de interés solo en el bono, antes de añadir cualquier otro tipo de compensaciones a la financiera por el riesgo de realizar una operación que podría ser ilegal.

Los economistas venezolanos Daniel Urdaneta, Pedro Rosas y Frank Muci, que llevan años siguiendo de cerca en la web CarachasChronicles los "misteriosos" bonos que el BCV usará en esta operación, los PDVSA 2022 al 6% de cupón, han advertido del "terrible negocio" que supone recurrir a este mecanismo, y advierten de que el país podría pagar intereses "ridículos". El cálculo base es muy sencillo: sobre el papel, el bono tiene un valor real de 3.000 millones de dólares. Por bonos similares, con vencimiento en 2024, el mercado solo ofrece el 40% de su valor. Es decir, aplicado en este caso, una venta en el mercado daría 1.200 millones de dólares. Si Nomura ofrece 1.000 millones, el interés implícito tocaría el 26%: un 20% por los 200 millones que se ahorraría frente a su valor de mercado, y un 6% por su cupón nominal.

Lo que no se conoce todavía es cuánto tendrá que pagar el Gobierno efectivamente a Nomura por la operación. La experiencia reciente no es muy optimista, ya que el pasado mes de noviembre, PDVSA cerró una reestructuración de parte de su deuda, cambiando bonos con vencimiento en 2017 por otros que madurarán en 2020, pagando un interés del 21,7% por el canje. Con ese antecedente, la estimación de un 26% en el acuerdo con Nomura no parece tan descabellada. Eso sí, a cambio, el Gobierno de Nicolás Maduro se evita tener que sacar los bonos directamente al mercado y tener que pagar 3.000 millones a los compradores -un 150% de interés- una vez vencieran los plazos en apenas 5 años, lo que sería un negocio ruinoso.

La extraña historia de los bonos

Pero más extrañas, sin embargo, son las circunstancias que rodean a los papeles utilizados en la operación. Los bonos PDVSA 2022 6% aparecieron en el balance de la petrolera estatal sin apenas advertencia, ni un prospecto que indicara las condiciones de su emisión y su pago. Para Urdaneta, "esto es extremadamente inusual. Sin prospecto, los acreedores están a merced de los caprichos del deudor a la hora de recuperar su dinero". Quizá por eso los papeles no salieron del balance interno: "(los bonos) no se venden en ningún mercado, no han sido evaluados por ninguna agencia de calificación y no se ha publicado ningún folleto informativo", señalaba Uraneta tras su lanzamiento.

Quizá por todas estas causas, los bonos jamás llegaron a venderse públicamente: PDVSA los vendió a Banco de Venezuela, una entidad pública, por el equivalente en bolívares de 2.400 millones de dólares. Posteriormente, el banco se los vendió al BCV a cambio del equivalente en bolívares de 3.000 millones, los que aparecían en su valor facial. Según Rosas, "es difícil saber si el objetivo era esquivar las leyes que prohíben al Banco Central financiar al Gobierno, o si era un plan para mejorar el balance del Banco de Venezuela". En ese tiempo, "no se movió ni un solo dólar", pero "si el bono acaba vendiéndose a un inversor privado, PDVSA tendrá que pagar dólares a sus nuevos dueños".

El plan de repo anunciado solucionaría ese problema: el inversor, Nomura, devolvería los bonos al BCV, por lo que PDVSA se evitaría tener que pagar 3.000 millones de dólares por unos bonos por los que recibió el equivalente actual de 90 millones de dólares. Sin embargo, hay otros problemas. Tal y como explica Muci, la Constitución obliga a la Asamblea Nacional a aprobar este tipo de deudas. El Gobierno actual se niega a reconocer la AN y podría emitir los bonos saltándose la Constitución, pero si Maduro pierde las elecciones de 2019, el siguiente Ejecutivo podría declarar ilegal la deuda dado que la AN nunca la habría aprobado. "Nomura probablemente pida una 'prima de legalidad' para compensar el riesgo extra, por lo que es probable que la operación acabe costando mucho más", advierte Muci.

Por otro lado, si Venezuela sufre un default en los próximos años -hay un 44% de riesgo-, Nomura podría limitarse a esperar a que venzan los bonos y exigir el pago de los 3.000 millones de valor facial, una posición mucho más fuerte a la hora de negociar una posible quita. Según Muci, además, "es posible que el BCV tenga que enfrentar un margin call si el valor de los bonos cae por debajo de un cierto nivel", lo que le obligaría a entregar nuevos bonos y endeudarse todavía más. Lo conoceremos cuando "veamos la letra pequeña", si es que el Gobierno no decide mantener el mismo secretismo con el que se negociaron los bonos desde un principio.

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